El viejo que subió un peldaño

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Una novela de Jorge Calvo

   Acabo de leer esta novela: una joya literaria, conmovedora y llena de lugares – espacios – emociones que te sacuden: El tiempo no solo cura todas la heridas sino que también arrasa sin prisa y sin pausa con la “vida misma”.

El Polaco –personaje principal- nos pasea por la memoria de muchos que fuimos removidos con la llegada de la Unidad Popular, la Dictadura y la Transición. Pero ese paseo es nostálgico y trágico. El tiempo ha borrado los soportes, escenarios o paisajes donde la vida de nuestra generación actúo. Las calles son más viejas, los rostros son otros, nuevas casas, menos árboles. En fin, sale a la búsqueda del pasado en otro paisaje, un paisaje diferente que nos distancia de nuestros recuerdos. Pareciera que vivir una época es vivir dentro de un cuerpo ensamblado e integrado. Se mueve una célula, se mueve todo el cuerpo.

Para muchos la vida siguió forzando el instrumento de adaptación como medio de sobre vida. Los cambios, en todos los planos, eran materiales, palpables e inexorables. Es lo que había y es lo que hay. Para otros, como el Polaco, Hector, Amparo y el Profesor Sevilla, los cambios fueron además anímicos, emocionales y existenciales. Y, para otros muchos, entre los que salimos de ese cuerpo, escenario, paisaje, quedamos arrojados al espacio en busca de otro “planeta” y enganchados como la hiedra al musguito, al recuerdo.

El tiempo, además, arrasa con nosotros, reemplazamos el té verde por el vino tinto, el cigarrillo por la pastilla, el bastón se nos hace insustituible. Sin embargo, la memoria está ahí intacta, que crueldad. Quizá deberíamos tener una memoria con muerte más prematura.

En realidad se trata de una búsqueda desesperada por terminar con el anonimato. Los personajes de la novela, brillante en mi  modesta opinión, llena de pasajes literarios bellísimos, sobre todo cuando el autor describe el miedo, penetrando en la profundidad del mismo, podrían ser mi Tito chileno, mi Nano y Jorge chileno-sueco, Mi Jonas sueco, mi Manuel y Joaquin Español.  Por más que recorro el mundo no consigo acompasarlo con mi vida, hecha a trozos de diversos paisajes.

Jorge gracias por esta gran novela que ha desatado una revolución en mi interior en momentos en que -como el Polaco- yo también desesperadamente busco ese paisaje y esos hombres  y hechos que ya no están. Y que tú me los has vuelto a traer. Has conseguido llenar mis ojos de lágrimas después de casi 40 años lejos de esta tierra chilena.

 

Vicente Pizarro
Antiguo lector, miembro de talleres,
intérprete de canciones, profesor
exiliado en Suecia, en la actualidad
reside en España, de visita en Chile.

2 Responses to El viejo que subió un peldaño

  1. daniel tobar dice:

    Aunque no he leído la novela, tu comentario me despierta realmente gran curiosidd por devorar sus páginas…Daniel Tobar

  2. RAMON JOAQUIN ARNALTE FUERTES dice:

    Obras lejanas, difíciles de conocer de su existencia al otro lado del océano. Gracias al comentario literario dan ganas de leerla. Gracias.

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