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La fauna del cielo en los abismos terrenales

Por Sergio Infante

La fauna de cielo (2014)[i] se llama el libro más reciente de Tito Valenzuela (Tocopilla, 1945), el título está tomado de Canto I de Altazor, de Vicente Huidobro, y la elección se subraya en el epígrafe que precede a los poemas, al citarse cuatro versos (141 al 145) del canónico y largo poema del padre del creacionismo. El lector atento advertirá, sin embargo, una “errata” en el verso 145, en Altazor se lee: “Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo”[ii], en el libro de Valenzuela ese “sentir” ha sido reemplazado por “mentir”. ¿Estamos frente a una distracción de nuestro poeta, una suerte de acto fallido que no advirtieron sus editores? No es fácil contestar a esta pregunta. Si se toma en cuenta que el primer poema del libro se llama “Fauna del cielo” –es decir, se le ha quitado el artículo determinante “la” convirtiendo “fauna” en algo más bien genérico que definido– y si se considera el conjunto de los poemas, tal errata pareciera ser el primer componente de una mise en abyme.

Enrique Gómez-Correa y la sobrevivencia de Surrealismo

a Wally

Por H. Ortega-Parada ….

Collage de Ludwig Zeller

De “mirages/espejismos” Ludwig Zeller y Susana Wald

 Conocimiento personal

Mis contactos literarios con el poeta constituyen un capítulo importantísimo en mi quehacer intelectual y literario. Por esta razón, expreso públicamente mis agradecimientos a tan alto espíritu.

Lo conocí en 1977, en la Biblioteca Nacional; allí se crearon talleres literarios para “apagar el apagón”. Grabé una charla que Gómez-Correa ofreció, como introducción al surrealismo, en una clase de Miguel Arteche. Después, a fin de ese año, Lafourcade, el Chico Molina, Martín Cerda, Arteche, Braulio Arenas y Enrique Gómez-Correa, integramos la legión de escritores consagrados y noveles, que llegó hasta la tumba de Gabriela Mistral, en Montegrande. Dos días de llana convivencia entre todos. En esos primeros contactos, aprecié que G-C era un varón de extraordinarias condiciones éticas, además de su inteligencia, sencillez y caballerosidad.

El surrealismo persigue una revolución metafísica.

“Es mejor ignorar que nuestras raíces se abandonaron a cielos equivocados
Que al nacer interrumpimos a esas serpientes
Que son las herramientas de la tempestad
Es mejor no guardar memoria, todos vivieron bajo una lámpara culpable…”

Cactus Cultural conversa con el poeta Rodrigo Verdugo

Crear espacios de libertad

Conversando con Ricardo Willson, Poeta y Presidente de la UEJ 1976-1978.

Conocí a Ricardo Willson por allá por el año 1976 en la Casa de los Escritores de Chile, en calle Almirante Simpson, muy cerca de la Plaza Italia, en pleno centro de Santiago. Yo aún no daba mis primeros pasos en el mundo de las letras, pretendía dedicarme a la escritura y andaba a la búsqueda de un espacio donde pudiera mostrar mis relatos, analizarlos junto a otras personas, obtener una opinión crítica, discutirlos… Buscaba aprender el proceso de la creación y un día escribir un texto de ficción. Eran años difíciles, el golpe militar -al perseguir a escritores conocidos-, los empujo al exilio. Además había cerrado editoriales, librerías y revistas. El debate abierto había dejado de existir y el conjunto de la sociedad chilena se encontraba sumida en un periodo de Apagón Cultural… En estos aciagos y tenebrosos días llegué a la SECH,donde encontré un grupo de gente joven –en su mayoría poetas- movidos por un hambre similar al mío. Los lideraba Ricardo Willson. Aquel día, en ese lugar nació la Unión de Escritores Jóvenes (UEJ). Se crearon talleres. La enorme mayoría se fue a los de poesía. Junto a otras dos personas yo quede en el de narrativa. Aquella experiencia fue sumamente importante, encontré el estimulo y el ambiente adecuados para desarrollar las herramientas que me permitieron escribir mi primer cuento Se acabaron los cigarrillos, que obtuvo el primer lugar en un concurso el año 1979 y, al año siguiente, fue incorporado a la antología Cuentos Chilenos Contemporáneos de editorial Andrés Bello. De este movimiento nacieron muchos otros poetas y escritores que hoy ocupan lugares destacados en las letras del país. Evoco ahora a Antonio Gil y Ricardo Willson “improvisando” un poema a la limón…