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Gonzalo Rojas en Estocolmo

Por Sergio Infantegonzalo-rojas-2Conocí a Gonzalo Rojas cuando en 1988 dio un-recital en la Universidad de Estocolmo. Era un poeta que yo admiraba. Y, como a muchos de mi generación, su “Cifrado en octubre” me había calado hasta los huesos.Esa tarde el poeta nacido en Lebu leyó poemas, de diferentes épocas, e iba intercalando comentarios acerca de su vida y de su poética. Se detuvo con énfasis en su acercamiento a Huidobro y, como Huidobro había hecho en un primer encuentro, recitó de memoria en latín. El joven Gonzalo, que conocía a los clásicos griegos y latinos desde la adolescencia, se sintió atraído por ese insospechado rigor del padre del Creacionismo.

La fauna del cielo en los abismos terrenales

Por Sergio Infante

La fauna de cielo (2014)[i] se llama el libro más reciente de Tito Valenzuela (Tocopilla, 1945), el título está tomado de Canto I de Altazor, de Vicente Huidobro, y la elección se subraya en el epígrafe que precede a los poemas, al citarse cuatro versos (141 al 145) del canónico y largo poema del padre del creacionismo. El lector atento advertirá, sin embargo, una “errata” en el verso 145, en Altazor se lee: “Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo”[ii], en el libro de Valenzuela ese “sentir” ha sido reemplazado por “mentir”. ¿Estamos frente a una distracción de nuestro poeta, una suerte de acto fallido que no advirtieron sus editores? No es fácil contestar a esta pregunta. Si se toma en cuenta que el primer poema del libro se llama “Fauna del cielo” –es decir, se le ha quitado el artículo determinante “la” convirtiendo “fauna” en algo más bien genérico que definido– y si se considera el conjunto de los poemas, tal errata pareciera ser el primer componente de una mise en abyme.

Aquello que la historia no quiere recordar. Reescritura de una masacre [1]

Por  Sergio  Infante; Poeta, narrador y profesor de Literatura

Exclusivo para Cactuscultural.cl

Escuela-santa-maria 1

Escuela-Santa-Maria

El 21 de diciembre recién pasado se cumplieron 107 años de la masacre en la escuela Santa María de Iquique. Este trabajo –en el que se relacionan Historia y Novela, y asimismo Texto e Historicidad– fue escrito para la conmemoración del centenario de esta sangrienta tragedia, sin embargo lo que en él se plantea posee aún plena vigencia.

Hace cien años, el 21 de diciembre de 1907, tuvo lugar uno de los hechos más sangrientos de la historia de Chile, la masacre de la escuela Santa María de Iquique. Si se indaga sobre el número de víctimas, la respuesta oscila entre los 120 –que admitió cínicamente Silva Renard, el general que ordenó ametrallar a los huelguistas y a las mujeres y niños que los acompañaban (Echeverría 1999: 129)– y los más de tres mil que denuncia la tradición popular, esos tres mil seiscientos asesinados que aparecen en la “Letanía” de la Cantata popular Santa María de Iquique, de Luis Advis (1970), el texto más difundido sobre el tema. Las investigaciones más acuciosas sitúan en alrededor de dos mil el número de muertos en aquella huelga pacífica de obreros del salitre, dirigida por anarquistas y por miembros de las mancomunales obreras, en la que apenas se pretendían unas mejoras en los sueldos y en las duras condiciones laborales. Debe subrayarse que en cuanto ocurrieron estos hechos hubo una intención oficial de ocultarlos, tal puede verse en la intervención de un parlamentario:

COMO NO PREGUNTARTE Poema de Sergio Infante

Miguel Enrriquez

COMO NO PREGUNTARTE
“juro que si he de escribir o hacer algo en la vida
será sin temor ni pusilanimidad ;sin horror al que
dirán; con la franqueza que salga de mi cerebro;
que ha de ser libre de prejuicio y dogmas, Si no
soy de constitución valiente me haré valiente por la vía racional.
He dicho”
Miguel Enríquez. Concepción, 1 de enero de 1962

La memoria: Un bien de la humanidad.

Paloma Whinnet

Por Irene Alvear desde Estocolmo.

 

Presentación del libro de memoria poética poética: “La libertad no es un sueño”
Jueves 5 de diciembre de 2013, Biblioteca Internacional, Estocolmo, Suecia.

Locución: Alejandra Donoso, profesora de la Universidad de Estocolmo
Presentación del libro: Sergio Infante (antologado), profesor de Literatura Hispanoamericana, Universidad de Estocolmo
Charla sobre historia del libro: Birgitta Leander, doctora en Antropología y esposa de uno de los compiladores, Raúl Silva-Cáceres.
Lectura de poemas del libro a cargo de: Patricio Zamorano, Paloma Winneth
Participación especial con la lectura de un poema: Oliver Welden, poeta (antologado).
Producción: Sergio Infante, Irene Alvear.

Oliver Welden: “dónde están los que faltan, los desaparecidos…”

Por Jorge Calvo

 

Oliver Welden (Santiago de Chile, 1946). Autor de Anhista (Santiago: Arancibia, 1965); Perro del amor (Antofagasta: Mimbre, 1970, Premio Nacional de Poesía Luis Tello 1968 de la Sociedad de Escritores de Chile,  traducido como Love Hound  (Nueva York–Austin: Host,  2006. D. Oliphant, Trad.), Premio de Poesía 2007 de la Feria del Libro de Nueva York y Mención en los Premios Benjamín Franklin 2007; Fábulas ocultas (Concepción: LAR, 2006; 2a ed. 2011).  Oscura palabra (Santiago: LOM, 2010). Fundador y Redactor de la revista Tebaida–Chilepoesía (Arica–Santiago: Nascimento, 1968–1973). Es también uno de los poetas participantes en el libro de memoria poética “La libertad no es un sueño” compilado Por Raúl Silva-Cáceres y Edgardo Mardones y publicado con la colaboración de Jorge Calvo por Signo Ediciones en el año 2013.

   En la actualidad Oliver Welden reside en Suecia y en España.

 

Esperó el doble que la cigarra, pero logró hacerse oír: La libertad no es un sueño, Memoria poética.

Por Sergio Infante

Esperó el doble que la cigarra, pero logró hacerse oír: La libertad no es un sueño, Memoria poética. Antología compilada por Raúl Silva-Cáceres y Edgardo Mardones, con la colaboración de Jorge Calvo, Editorial Signo Limitada, Santiago de Chile 2013, 150 páginas.

“Lo primero que se infiere del proyecto, iniciado por el catedrático de Literatura Raúl Silva Cáceres y por el escritor Edgardo Mardones, es el carácter representativo y la presencia de una poesía de calidad. Ambas cuestiones no siempre son fáciles de armonizar, menos aún en una situación de exilio donde campea la dispersión, al tiempo que lo ideológico opera, por lo menos en los primeros años, como una falsa y, a la larga, nefasta ilusión centrípeta. Hay en esta antología una voluntad por resistir culturalmente la fragmentación propia de una derrota política, esto se consigue buscando las expresiones poéticas de todos los sectores posibles. La estructuración posterior reflejada en el orden del libro da cuenta de que no se trata de una recopilación al azar: I Poemas en el exilio, II La poesía en el interior. Cárceles, campos de concentración y poesía clandestina anónima. III Poetas del interior. IV Canciones de la resistencia. Es decir se buscó y se ordenó la poesía donde pudiera encontrarse, desdeñando la comodidad de incluir únicamente a los poetas conocidos que estuvieran en Chile o en el exilio.”