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Vida y muerte de una revista literaria

Por Hernán Ortega Parada

Durante el año en curso (2017) se está presentando al Fondo del Libro, como Proyecto 2018 de rescate patrimonial, la colección completa de la revista literaria Huelén (1980-1984). Esto es todavía un sueño.

La revista se gestó en el corazón del taller literario homónimo, fundado en 1979, bajo la protección del Instituto Goethe. Martín Cerda fue contratado como monitor, hecho que duró cinco años. En las sesiones con el maestro no se hablaba de poesía. Quizás no quería escuchar o leer textos poéticos de personas que estaban lejos de la maestría. Debido a eso se creó un grupo de poetas que, bajo el mismo alero de Huelén, entró a reunirse los sábados a las 17 horas en Av. España 795, a veces hasta cerca del toque de queda. Este núcleo fue intensamente infiltrado por los servicios secretos del gobierno a través de falsos amigos. Sin embargo, fue una experiencia literaria buena porque concurrían poetas de otras ciudades y que, después, ayudaron a difundir la revista cuando, de verdad, deseábamos transgredir los límites de la capital.

Enrique Gómez-Correa y la sobrevivencia de Surrealismo

a Wally

Por H. Ortega-Parada ….

Collage de Ludwig Zeller

De “mirages/espejismos” Ludwig Zeller y Susana Wald

 Conocimiento personal

Mis contactos literarios con el poeta constituyen un capítulo importantísimo en mi quehacer intelectual y literario. Por esta razón, expreso públicamente mis agradecimientos a tan alto espíritu.

Lo conocí en 1977, en la Biblioteca Nacional; allí se crearon talleres literarios para “apagar el apagón”. Grabé una charla que Gómez-Correa ofreció, como introducción al surrealismo, en una clase de Miguel Arteche. Después, a fin de ese año, Lafourcade, el Chico Molina, Martín Cerda, Arteche, Braulio Arenas y Enrique Gómez-Correa, integramos la legión de escritores consagrados y noveles, que llegó hasta la tumba de Gabriela Mistral, en Montegrande. Dos días de llana convivencia entre todos. En esos primeros contactos, aprecié que G-C era un varón de extraordinarias condiciones éticas, además de su inteligencia, sencillez y caballerosidad.

El ensayo en escorzo

por H. Ortega-Parada

ESCORZO-DE-MUJER-1

En primer lugar, nos matricularemos introduciendo unos cuantos pensamientos en torno a materias iconoclastas de la Literatura (con mayúscula). Es indudable que esta materia esencial del espíritu humano le es propia desde cuando razonó que la Naturaleza le proveía de instantes de maravilla, ora levantando la vista hacia la luna y las estrellas, ora contemplando el nacimiento de las flores y de sus frutos, o en aquel instante sagrado cuando las sombras lo invaden todo. No vamos a abusar de descripciones latas porque toda persona que lee, suponemos que entiende de estos fenómenos. Lo que no está bien entendido, incluso por muchos escritores y críticos, es que la Literatura pertenece al reino del Arte. Por lo tanto, todo ejercicio artístico compromete una capacidad de creación a partir de un sentimiento o de un ensueño (o de ambos elementos). Las sensaciones que la mente y el corazón transforman en lenguaje escrito o pronunciado por los labios, conmovidos por un sentimiento de belleza (las cosas oscuras o denostaciones o diabólicas, también suelen ser detonantes), estos constituyen formas literarias. Los recuerdos o remembranzas de mitos y leyendas, pronunciados junto al fogón, portan -a no dudarlo- el magma definible de un espacio del Arte. El lenguaje también se expresa a través de formas físicas: talla o modelación de materia, de la línea extendida en un soporte con el propósito de representar un ser o una inquietud; como, asimismo, por uso del color sobre variados elementos (el color también habla). Contemporáneamente, vemos cómo el artista -muchas veces sin preparación especial- se manifiesta usando tecnología fotográfica o digital, con resultados maravillosos. En suma, el lenguaje artístico se ha apoderado en la actualidad de todo elemento físico o electrónico factible de ser manipulado en función de aquel fenómeno que nos preocupa. Si retornamos a la creación verbal de ese orden, tenemos ya múltiples géneros tradicionales: la poesía, la narrativa, la crítica, el memorial, el drama o la comedia para el teatro, y el ensayo específico. Hay autores, como Raúl Zurita, que descreen de la supervivencia del poema, del cuento, de la novela y del ensayo como géneros separados; en tanto es posible entender que un poema puede ser en prosa (Baudelaire) y que una larga historia recibida a través de la tradición fue, por último, escrita como un poema (Homero). Demos crédito, además, para entender que los grandes textos sánscritos o védicos contienen implícitamente un arranque psicológico poético ordenado por la cosa mística y la ordenación moral de una sociedad. La Biblia está escrita en versículos.

Una vida bajo la escritura

CactusCultural.cl con Hernan  Ortega Parada

 

Para todos quienes conocen la actividad literaria chilena de las últimas décadas y especialmente lo que significaba ejercer el oficio en aquel difícil periodo de “apagón cultural”, en los aciagos años de la dictadura, de seguro les resultara familiar el nombre de Hernán Ortega Parada y toda la incesante actividad desplegada por el grupo literario Huelen que por aquel entonces funcionó bajo el alero del Instituto Goethe bajo las sabias enseñanzas del Maestro y ensayista Martin Cerda. En aquel periodo nace también la revista Literaria Huelen dirigida por Hernán Ortega Parada y donde colaboraron de manera permanente destacados escritores como Martin Cerda, Edmundo Moure, Paz Molina, Ramón Camaño y Jorge Calvo junto a muchísimos otros nombres de enorme relevancia en la literatura nacional que hacían llegar sus aportes, sin otro interés que el de mantener abierto un espacio donde las palabras libertad y democracia continuaran latiendo: Francisco Coloane, Nicanor Parra, Humberto Díaz Casanueva, Antonio Montero, Raúl Zurita, Carlos Olivares, Jorge Teillier, Ramón Díaz Eterovic, Diego Muñoz Valenzuela, Álvaro Cuadra y tantos otros… Sin lugar a dudas la inmensa e incansable labor desplegada por Hernán Ortega Parada a lo largo de aquellos años hicieron posible este milagro destinado a perdurar en las páginas de los actos valiosos de la historia de este país.

  Hernán Ortega Parada, poeta, escritor y ensayista ha continuado su labor y por estos días, en la Feria Internacional del Libro de Santiago (2014) acaba de presentar sus dos más recientes libros sobre la arquitectura del escritor; una segunda edición sobre Jorge Teillier y el último sobre Raúl Zurita, ambos bajo el sello de Ediciones Universitarias de Valparaiso.

EN LA MORADA DE LAS SOMBRAS

Colaboración del escritor y poeta Hernán Ortega Parada

 

  Con motivo de que Cactuscultural.cl se encuentra cumpliendo por estos días su primer año de vida, casi como un presente -el escritor y poeta Hernán Ortega Parada- que a incios de los años ochenta dirigia la mítica Revista de Literatura Huelén -que nace como una prolongación del Taller Literario Huelén que bajo la dirección del brillante ensayista chileno Martín Cerda funcionaba al alero del Ghoete Institut- nos ha enviado una entrevista exclusiva con el poeta Raúl Zurita, realizada en La Morada de las Sombras, una antigua casona en la esquina de Avenida España con Blanco Encalado donde por aquellos días funcionaba la Revista Huelén:

 

(Texto final del artículo “Zurita ¿Infierno o paraíso?”, escrito por Juan Martel, seudónimo ocasional de H. Ortega P., para la revista literaria “Huelén” Nº 10, Santiago, Agosto 1983).

 

Esperó el doble que la cigarra, pero logró hacerse oír: La libertad no es un sueño, Memoria poética.

Por Sergio Infante

Esperó el doble que la cigarra, pero logró hacerse oír: La libertad no es un sueño, Memoria poética. Antología compilada por Raúl Silva-Cáceres y Edgardo Mardones, con la colaboración de Jorge Calvo, Editorial Signo Limitada, Santiago de Chile 2013, 150 páginas.

“Lo primero que se infiere del proyecto, iniciado por el catedrático de Literatura Raúl Silva Cáceres y por el escritor Edgardo Mardones, es el carácter representativo y la presencia de una poesía de calidad. Ambas cuestiones no siempre son fáciles de armonizar, menos aún en una situación de exilio donde campea la dispersión, al tiempo que lo ideológico opera, por lo menos en los primeros años, como una falsa y, a la larga, nefasta ilusión centrípeta. Hay en esta antología una voluntad por resistir culturalmente la fragmentación propia de una derrota política, esto se consigue buscando las expresiones poéticas de todos los sectores posibles. La estructuración posterior reflejada en el orden del libro da cuenta de que no se trata de una recopilación al azar: I Poemas en el exilio, II La poesía en el interior. Cárceles, campos de concentración y poesía clandestina anónima. III Poetas del interior. IV Canciones de la resistencia. Es decir se buscó y se ordenó la poesía donde pudiera encontrarse, desdeñando la comodidad de incluir únicamente a los poetas conocidos que estuvieran en Chile o en el exilio.”

La luz después de 40 años

Por Jorge Calvo y Edgardo Mardones V.

 

Editorial Signo

El Museo de la Memoria anuncia para el próximo 24 de abril la presentación del libro La libertad no es un sueño, Memoria poética. Se trata de un libro que reúne poemas y letras de canciones escritas o publicadas en los tiempos de la dictadura. A modo de subtitulo y presentación, otra frase establece: De exilio, cárceles, campos de concentración y poesía clandestina. Sin duda un libro con una historia fascinante en la que se entrecruzan los destinos de muchos seres humanos provenientes de distintas culturas e idiomas pero unidos por un propósito común: rendir testimonio de la barbarie y la injusticia. Tiene un prólogo de Julio Cortázar y fue compilado por el entonces diplomático y Doctor en Literatura Hispanoamericana, profesor emérito de la Sorbona Raúl Silva-Cáceres junto al escritor Edgardo Mardones y, muchos años más tarde, para la edición definitiva, la colaboración del escritor Jorge Calvo.

Lo primero que atrapa la atención del lector es la imagen de un dibujo de José Venturelli en la portada del libro. Luego, una rápida hojeada a las páginas -o al índice-, nos lleva a descubrir la presencia de autores como Gonzalo Rojas, Fernando Alegría, Roberto Bolaño, Gonzalo Millán, Waldo Rojas, Ariel Dorfman, Sergio Infante, Antonio Skarmeta, Omar Lara, Floridor Pérez, Jorge Montealegre entre muchos otros, además de una serie de poemas anónimos, y, entre las canciones, letras de Osvaldo “Gitano” Rodríguez, Patricio Manns o Genaro Prieto. Entonces el lector desprevenido se pregunta ¿Cómo fue posible reunir esa cantidad de nombres? ¿Cuándo y por qué escribió Julio Cortázar el prólogo? Y, por último, ¿por qué razón este libro permaneció tantísimo tiempo sin publicar?

Dar respuesta a cada una de estas interrogantes significa embarcarse en una apasionante odisea…