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Monólogo del Detenido Desaparecido

Gustavo Becerra

Por  Gustavo Becerra

Este texto fue leído por el actor Luis Vera este sábado 8 de junio en la Estación Mapocho, en el encuentro poético musical “Voces Vivas” organizado por la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

 

Tengo Viva la Voz. Tenemos las Voces Vivas.

Aquí estoy, querida, y no sé dónde estoy.

La muerte nunca tuvo señorío y la impunidad

-otra forma de muerte- no tendrá la última palabra.

Hace un rato que vi pasar las flores camino

a la superficie, si no han llegado aún deben

estar muy cerca. ¿Quién pudo imaginarlo?

Gustavo Becerra: “El título del libro de Matilde Urrutia era: No nací para ser entendida en tinieblas”

Gustavo Becerra

Gustavo Becerra

Por gentileza de Gustavo Adolfo Becerra, cactuscultural.cl reproduce entrevista concedida por el poeta a Clarín.cl.


En entrevista con Clarín.cl Gustavo Adolfo Becerra (1954), poeta y realizador chileno, habla del trabajo al redactar las memorias de Matilde Urrutia entre 1983 y 1984: “Tenía conciencia histórica de la tarea encomendada y, por ello, el rigor profesional con que asumí esa misión. A simple vista ese documento no es copia fiel de lo que entregué. De hecho el título no es el mismo. Creo que hubo intervención de Jorge Edwards, sin duda, en apuntar algunos datos geográficos y mayor precisión en las fechas. No sé si sólo en esos asuntos. La Fundación Neruda debería exponer la copia final mecanografiada que les entregué, para poder cotejarlos con exactitud. Habíamos terminado la última etapa de entrevistas pocos días antes de su muerte, y le dije a Matilde que transcribiría estos últimos relatos y que los ubicaría en los capítulos correspondientes, para darle coherencia al libro que, en definitiva, estaba concluido”.

Anti-homenaje: Parra un Poeta:

Nicanor Parra

Por  Cactus

 

Don Nicanor Parra Sandoval nace el 5 de septiembre de 1914 en el pueblo de San Fabián, Provincia de Ñuble. Es profesor de matemáticas y física, con catedras en Ingeniería de la Universidad de Chile, pero mundialmente conocido como un poeta o mejor dicho un anti-poeta, cuya obra ha influenciado profundamente la literatura. Considerado el padre de la antipoesía Parra es, en palabras de Harold Bloom «incuestionablemente, uno de los mejores poetas de Occidente». En esta página Cactus le rinde un breve y merecido homenaje.

Presentación del libro LAS AGUAS BISIESTAS, DE SERGIO INFANTE.

Aguas Bisiestas

Por Waldo ROJAS.

 

En el marco de la  27E FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE SANTIAGO, el día sábado 3 de noviembre 2012, Waldo Rojas, Ensayista, Profesor de Historia en la Universidad de Paris I PANTHÉON-SORBONNE, y uno de los poetas destacados de la generación del 60, al presentar el libro Aguas Bisiestas de Sergio Infante dijo:

“Es en parte por el hecho de compartir esta misma experiencia de exiliados, expatriados del suelo y de la lengua maternos, que no dudé un instante en aceptar la invitación antes siquiera de tomar conocimiento del contenido del libro. Pero la verdadera razón, en rigor, son dos:
La una: Sergio Infante es por cierto un poeta de trayectoria, un hombre de letras de vario ejercicio, un universitario prestigioso. En más de una ocasión la poesía nos ha reunido en el aquí o allá de nuestros itinerarios nómadas. La otra razón ha tenido que ver con que el título del libro, Las Aguas Bisiestas, que anunciado con todas sus letras en el mensaje invitador, picó de inmediato y doblemente mi curiosidad. La de poeta, claro está, como la de historiador.
El adjetivo “bisiesto”, como se sabe, deriva del latín bis sextus dies ante calendas martii, que correspondía a un día extra intercalado entre el 23 y el 24 de febrero por Julio César. El 24 de febrero era el sexto día antes de las calendas (primer día del mes) de marzo. Bisiesto o ‘bisextil’ (del latín bisextilis) es, pues, aquel día retráctil que merodea cual fantasma el calendario y que durante cuatro años falta al llamado. Helo, pues, aquí asociado poéticamente al líquido elemento.
Aguas en la poesía y la escritura las ha habido de toda eternidad; desde ya entre los presocráticos, y con ellos el mismísimo Anaxágoras, quien hacía del agua nada menos que la matriz del Aire, del Fuego y de la Tierra. Un agua que podríamos llamar primordial. Pero, ¿hay aguas bisiestas?

El poeta Gustavo Adolfo Becerra y las botas de siete leguas:

Tolo Nei

TOLO NEI: Meditaciones en el Bosque de la Hoja Seca

Por Eugenia Toledo, Ph.D.
Seattle,USA

 

“El poeta Gustavo Adolfo Becerra, poniéndose las botas de siete leguas, aborda en su obra TOLO NEI un proyecto complejo y muy amplio que nace también de un mundo complejo y caótico. Su proyecto resulta ser un organismo (un hipertexto) de muchos cuerpos. Y estos cuerpos son ideas, conocimientos, ciencias, lenguajes y voces poéticas que se conectan, se desconectan y se vuelven a conectar”.

Jorge Montealegre Iturra, (1954)

Poesía del Bien Común

Fotografía: Roberto Valenzuela

Fotografía: Roberto Valenzuela

 

Pienso en una poesía del bien común; es decir, del poeta que se conecta con su propia precariedad y que se dimensiona entre los individuos como una persona bien común, nada de especial. A la vez, transitando de lo solitario a lo solidario, surge otra acepción que me interesa: el bien común entendido como plataforma de los sueños de todos; el punto de apoyo para realizar cualquier proyecto que beneficie a la comunidad: el bien común fundado en la solidaridad.     Ambas faces del bien común son como las dos caras de la poesía, que es personal y comunitaria o como una hostia que se comparte y que, en ese mismo acto, nos envía a un viaje solitario al interior de nosotros. En mi caso, he descubierto en ese interior muchas orfandades que se han alojado en mis poemas. La orfandad es la raíz herida del desarraigo. Lo veo recién en mis versos, con lucidez tardía.

Sin embargo, más allá de la crónica personal, creo que el desarraigo es un sentimiento compartido en mi generación. El bien común es un presente dinámico, que los poetas -inconformes e insatisfechos por naturaleza- no confundimos con el statu quo. Es historia. Un punto de partida y de llegada virtuales. El bien común es el vértice donde se encuentran la nostalgia y la utopía. En esa esquina se ha parado buena parte de nuestra generación.