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“TODAVIA CANTAMOS. Historia de un canto valiente; Aymara y sus amigos…”


Con la actuación del grupo Aymara –como anfitrión- y la presencia de connotados artistas del canto popular tales como: Jorge Yáñez, Nano Acevedo, Pedro Yáñez , Eduardo Peralta ,Alejandro Masmar, Pancho Caucamán y Galo & Rodrigo , en emotiva y vibrante ceremonia se presentó el segundo libro de Signo Editorial, “Todavía Cantamos: Historia de un canto valiente. Aymara y sus amigos”.

Una aporte invaluable

por Miguel Davagnino

«Lo que el alma hace por su cuerpo, es lo que el hombre hace por su pueblo»

Gabriela Mistral

(Del epitafio de su tumba en Monte Grande, Valle de Elqui)

La lucha de los pueblos por justicia, respeto, libertad, por el derecho de todo ser humano a tener una vida digna, es un largo y antiguo relato desde tiempos inmemoriales. En él pueden leerse las variadas formas que adquirió esa lucha de acuerdo a las circunstancias históricas en que ellas se desarrollaron.

Nano Acevedo y la Peña “Javiera”


Entrevista realizada por equipo de Cactuscultural.cl; Genaro Prieto y Jorge Calvo, entre mayo y junio de 2013.

“Pero nada es y ha sido comparable a las noches de la peña valiente y magnífica que creamos con amor y pasión a comienzos de la década del 70; nada ha sido tan gratificante como esos años de crear y poner sobre el día nuestra vida si era preciso, sencillamente por la música eterna de la libertad; un tablado en mitad del miedo que resistió con valor y audacia los años de la sinrazón. La “Javiera” constituyó un baluarte donde el “Canto Nuevo” diseminó la semilla libertaria en poemas, canciones, pinturas, obras de teatro, festivales, maratones culturales, y todo tipo de actividades con un elenco imposible de conseguir por estos días…”

Nano Acevedo

Con Genaro Prieto: “Cantor de Oficio”

Por  Jorge Calvo 

Genaro Prieto: Fundador y primera voz del conjunto Aymara a comienzos de los años 70, proviene de una familia de “musicantes” como él mismo suele afirmar. Su padre, Don Rafael Prieto Sánchez, tocaban el violín acompañado en el piano por su hermana, la señora María Teresa Prieto Sánchez, en los tiempos del cine mudo, en el ya desaparecido y hermoso Teatro ex Rogelio Ugarte, luego ex América y hoy barraca de perfiles de aluminio, en la calle Ñuble, entre Sierra Bella y calle Lira, justo frente a la Plaza Bogotá. El barrio en donde Genaro nace en 1951. Mario Prieto, su hermano mayor sería primer violín de la Sinfónica de Chile y fundador de la Filarmónica de Chile (y padre dela excelente interprete de boleros Carmen Prieto) El otro hermano; Sergio Prieto también violinista viviría una época dorada a lo largo de varias décadas como concertino de la Sinfónica de la Ciudad de Basilea. Y, por estos días su hija Fernanda Prieto ha cosechado éxitos y reconocimientos como violinista clásica. Por tanto no es de extrañar que Genaro Prieto desde temprana edad mostrara un claro y rotundo talento musical, desde muy joven compuso texto y música para canciones y, a la temprana edad de 20 años fue uno de los 16 finalista en el Tercer Festival de la Nueva Canción Chilena cuyo premio consistía precisamente en el honor de ser seleccionado para el Festival, que en esa ocasión fue realizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República y las canciones fueron presentadas en el Estadio Chile junto a cantautores ya consagrados de la talla de Víctor Jara y Patricio Manns.

En los difíciles años de fines de los setenta me toco compartir diversos escenarios en actividades culturales con Genaro Prieto y siempre me impresiono la forma en que la gente –el público recibía una de sus canciones que yo considero de primerísimo nivel, y luego, grande sería mi sorpresa cuando ya, a fines de los ochenta, encontrándome en casa de un amigo chileno en la remota ciudad de Upsala, conversando sobre las cosas inolvidables que uno se lleva al exilio, de pronto se pone de pie y me dice: “Mira, te voy a poner una canción…” Presiona un botón de la casetera y comienza a sonar “El Hombre del Sur”… Entonces dice; yo la escucho cada mañana, antes de salir al trabajo y nunca se me olvida quién soy y que hago aquí. Muchos años más tarde, una noche de invierno del 2009, coincidimos con Genaro en una velada cultural con gente joven y algunos ilustres desconocidos, y Genaro sin decir que él había compuesto esa canción, va y la canta; entonces, cuando los últimos acordes aún vibran en el aire- uno de los hombres mayores presentes en la reunión dice: A mi suegro le encantaba tanto esa canción, que cuando falleció, mi mujer hizo tallar unos versos de la canción en el mármol de su tumba” sus mano su voz  su equipaje la simple verdad de la flor -y termina con esta frase- nunca he sabido quién es el autor de la letra. No podía creer que fuera el mismo Genaro Prieto, que acababa de cantársela en vivo, ahí presente…

Genaro Prieto ha conversado en exclusiva con Cactuscultural.cl

Trabajar en Radio es como volar aviones…

Entrevista:
Cactuscultural.cl tuvo el agrado de conversar con Don Juan Rojas, creador y conductor de uno de los escasos y excelentes programas -a nuestro juicio- de difusión del Canto Popular en nuestro medio nacional. Desde la Radio de la Universidad de Santiago de Chile, 94.5 EFE EME y también en línea, lleva dirigiendo desde el año 2011 el programa Alma Nacional, que se transmite diariamente al medio día.

La irrupción de “El Canto Nuevo” y su difícil supervivencia en la década del 70

Por Alejandro Masmar

Lo expresado en este artículo es de
exclusiva responsabilidad del autor

A modo de introducción

Aunque la historia este escrita por un investigador, un protagonista o un testigo, siempre encontrara dificultades para calzar al cien por ciento con la realidad de los hechos. Cualquiera sea el relato, inevitablemente tendrá influencias de percepción, interpretación, intereses, visión parcial, ideología o filtro cultural del autor. Una vez dicho lo anterior me acuso de ser protagonista y testigo de solo una parte de lo ocurrido con el Canto Popular en la década del setenta. Y, mi relato, será uno de tantos que se han escrito y que confío se continúen escribiendo, con omisiones o imprecisiones, dada la inmensa cantidad de experiencias vividas en todo el país, propios de una época convulsionada y de resistencia activa a la exclusión a que nos vimos enfrentados.