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Vida y muerte de una revista literaria

Por Hernán Ortega Parada

Durante el año en curso (2017) se está presentando al Fondo del Libro, como Proyecto 2018 de rescate patrimonial, la colección completa de la revista literaria Huelén (1980-1984). Esto es todavía un sueño.

La revista se gestó en el corazón del taller literario homónimo, fundado en 1979, bajo la protección del Instituto Goethe. Martín Cerda fue contratado como monitor, hecho que duró cinco años. En las sesiones con el maestro no se hablaba de poesía. Quizás no quería escuchar o leer textos poéticos de personas que estaban lejos de la maestría. Debido a eso se creó un grupo de poetas que, bajo el mismo alero de Huelén, entró a reunirse los sábados a las 17 horas en Av. España 795, a veces hasta cerca del toque de queda. Este núcleo fue intensamente infiltrado por los servicios secretos del gobierno a través de falsos amigos. Sin embargo, fue una experiencia literaria buena porque concurrían poetas de otras ciudades y que, después, ayudaron a difundir la revista cuando, de verdad, deseábamos transgredir los límites de la capital.

Despedida a Cecilia Casanova

Por Cecilia Atria

Cecilia Casanova

Tarde descubrí a Cecilia Casanova (1926-2014), una de las más importantes figuras literarias de la llamada generación del cincuenta, como Enrique Lihn y Jorge Teillier, entre otros. Fue gracias a una entrevista que el año 2011 le hiciera Cristián Warnken en Una Belleza Nueva.  Luego de eso, comencé a buscar su poesía. Y me fasciné con su sensibilidad.

Me hubiese gustado haber tenido tiempo para conocerla, haberme dado ese tiempo. Estaba precisamente planeando un homenaje para ella en la Escuela de Folklore y Oficios de la Reina, con la folklorista Natalia Contesse, cuando me enteré de su muerte, el primer domingo de noviembre, a la edad de 92 años. Mi tristeza, sin embargo, fue leve. Imaginé que los pájaros volaban con ella al cielo de los buenos poetas y eso me gustó.

Debe existir ese cielo en algún sitio y Cecilia Casanova de seguro entró en él. Leerla sonsaca la belleza del alma. De sus escritos, dice Warnken: “Sin moverse de su jardín y su alma, esta mujer ha creado un mundo poético propio, desde la intuición y el don. Sus poemas son breves relámpagos que nos invitan a detenernos, oír, mirar y sentir.”

El surrealismo persigue una revolución metafísica.

“Es mejor ignorar que nuestras raíces se abandonaron a cielos equivocados
Que al nacer interrumpimos a esas serpientes
Que son las herramientas de la tempestad
Es mejor no guardar memoria, todos vivieron bajo una lámpara culpable…”

Cactus Cultural conversa con el poeta Rodrigo Verdugo

¿PARRA QUÉ?

Por Andrés López Umaña

Poesía, poesía, ¡cómo si en Chile no ocurriera nada!, dice un artefacto compuesto por nuestro flamante premio Cervantes allá por los tenebrosos (y extrañamente añorados) ochenta. Nicanor Parra es reconocido, una vez más y su nombre vuelve a ser pronunciado con cada vez mayor rigor e insistencia en las cercanías de Estocolmo. Este artículo podría sacar perfectamente número y sentarse a esperar detrás de la larga fila de panegíricos más o menos oportunistas que, como suele ocurrir, trata a nuestras figuras con ese esquizoide manoseo que es especialidad de la casa:

Crear espacios de libertad

Conversando con Ricardo Willson, Poeta y Presidente de la UEJ 1976-1978.

Conocí a Ricardo Willson por allá por el año 1976 en la Casa de los Escritores de Chile, en calle Almirante Simpson, muy cerca de la Plaza Italia, en pleno centro de Santiago. Yo aún no daba mis primeros pasos en el mundo de las letras, pretendía dedicarme a la escritura y andaba a la búsqueda de un espacio donde pudiera mostrar mis relatos, analizarlos junto a otras personas, obtener una opinión crítica, discutirlos… Buscaba aprender el proceso de la creación y un día escribir un texto de ficción. Eran años difíciles, el golpe militar -al perseguir a escritores conocidos-, los empujo al exilio. Además había cerrado editoriales, librerías y revistas. El debate abierto había dejado de existir y el conjunto de la sociedad chilena se encontraba sumida en un periodo de Apagón Cultural… En estos aciagos y tenebrosos días llegué a la SECH,donde encontré un grupo de gente joven –en su mayoría poetas- movidos por un hambre similar al mío. Los lideraba Ricardo Willson. Aquel día, en ese lugar nació la Unión de Escritores Jóvenes (UEJ). Se crearon talleres. La enorme mayoría se fue a los de poesía. Junto a otras dos personas yo quede en el de narrativa. Aquella experiencia fue sumamente importante, encontré el estimulo y el ambiente adecuados para desarrollar las herramientas que me permitieron escribir mi primer cuento Se acabaron los cigarrillos, que obtuvo el primer lugar en un concurso el año 1979 y, al año siguiente, fue incorporado a la antología Cuentos Chilenos Contemporáneos de editorial Andrés Bello. De este movimiento nacieron muchos otros poetas y escritores que hoy ocupan lugares destacados en las letras del país. Evoco ahora a Antonio Gil y Ricardo Willson “improvisando” un poema a la limón…