Por Descartes-poesía-Yasmín Navarrete Díaz

Por Descartes

O el fascinante desafío del indeterminismo

En mi condición de representante de SIGNO Editorial se me ha solicitado y en cierto modo se me ha concedido el privilegio de presentar este segundo poemario de Yasmín Navarrete Díaz que se titula “Por descartes”.

Por descartes es un libro de poemas que -desde su portada- se nos ofrece como una invitación -o un desafío- a explorar analíticamente la realidad que sus versos despliegan ante nuestros ojos. Desde la portada anuncia o, enuncia, que el lector solo conseguirá rozar la esencia de este viaje luego de considerar, evaluar y descartar algunas opciones. Esto no debe extrañarnos, ya que en eso consiste precisamente el método de la ciencia, y su autora Yasmín Navarrete Díaz es Magíster en ciencias con mención en física y ahora se encuentra sacando un Doctorado en neurociencias, se encuentra concentrada en estudiar el comportamiento físico de las neuronas, en la universidad de Grenoble, Francia.
En la entrada al texto nos recibe un epígrafe: La física es tan natural que los materiales brotan de la tierra y los mejores instrumentos los tenemos en nuestro propio cuerpo. Se podría agregar que se manifiestan en nuestro ser.
El que una persona, que se encuentra tan involucrada en los arduos y siempre complejos laberintos de la ciencia, de pronto se incline por la literatura y el arte tampoco debe sorprendernos –hace ya largo tiempo que nuestro país es conocido en el mundo por sus cadenas montañosas, sus devastadores movimientos telúricos y su poesía- Tenemos verdaderos genios de las matemáticas que han sobresalido en el arte de escribir versos, uno de ellos es Nicanor Parra que precisamente fue profesor de cálculo en Beauchef y de literatura en el (DH) Departamento de estudios humanísticos junto a Enrique Lihn. Ha sido Don Nicanor quien ha formulado una interesante definición al decir: “La poesía surge precisamente en ese punto donde la función no encuentra imagen” Claro, para comprender esto se hace necesario tener una formación matemática. También Parra ha elaborado una teoría que postula que los chilenos somos intrínsecamente poetas debido a que este es un país de terremotos. Señala que -en el momento menos esperado- la realidad se sacude y nos pone a pensar en otra cosa. Y la poesía es precisamente eso, la relación entre dos o más elementos que en apariencia no tienen nada que ver entre sí.
La propuesta poética de Yasmín Navarrete se mueve, oscila, como un péndulo, entre ciertas nociones propias del lenguaje especializado de los físicos y un mundo altamente subjetivo donde la intuición juega un rol fundamental para orientarnos en la senda de su propósito central; la exploración de la condición humana: ¿Qué somos y para qué estamos aquí?
Y como sabemos que la física se ocupa de estudiar conceptos tales como energía y aspira a medir el tiempo y calcular los límites del infinito u observar la conducta de la materia, en especial la velocidad de las pequeñas partículas… En consecuencia, no debe sorprendernos, que a veces estas palabras y nociones asomen en los versos de Yasmin. Por ejemplo en un verso dice:
El agujero negro danza buscando el amor en otros universos perdidos.

Galo Ugarte Cantautor

¿Qué es un agujero negro? No lo sabemos. Y, lo visualizamos danzando en los confines del espacio. Esto nos conduce a la siguiente pregunta ¿Se puede hacer física inocentemente? Otra cuestión fundamental para la física es: ¿Se puede hacer física sin dar cuenta del mundo subjetivo que existe más allá, en los otros o en el interior de nosotros mismos?
Tampoco debe extrañarnos que un científico funcione con la mirada puesta sobre cuestiones de carácter subjetivo, filosófico o en materias intuitivas. El conflicto central que surge entre el conocimiento humano y el mundo material que investigamos obliga a que ciertos científicos señalen que “es precisamente la física la disciplina que ha conseguido elaborar la descripción más acabada y más exitosa que se conoce hoy con respecto al comportamiento cuántico de la materia y además la física posee una enorme capacidad predictiva”.
De aquí se desprenden preguntas vitales: ¿Proporciona la mecánica cuántica una descripción incompleta o completa de la naturaleza? ¿Ofrece información fidedigna respecto del comportamiento de una determinada partícula? ¿Se trata de una descripción causal o acausal?
Yasmín en sus versos ve el amor como una energía que conecta dimensiones pero también las separa. Nos revela que existe una estrella dormida en otras dimensiones, un ser prisionero de su propia fuerza gravitacional que se desplaza en la oscuridad: Sol muerto y vivo en la mente de un ciego. En otro verso nos recita que el ser no cabe en sus límites preestablecidos.
Y se pregunta: ¿Cuándo desaparece la oscuridad?
¿Cuántas campanadas son necesarias para que despierte la conciencia?

Y puesto que esta interrogante va dirigida al meollo de la travesía por la existencia, aquí estamos ahora enfrentados al “indeterminismo”; La física clásica se movía en un mundo determinado, es decir, podía a partir de un estado presente prever un estado futuro. Sin embargo, con la física cuántica hemos dado un salto en el conocimiento de la realidad y hoy sabemos que ya no resulta posible obtener predicciones exactas sobre el comportamiento de las partículas ni de los seres. Nos encontramos en el cenagoso territorio del indeterminismo.

Sabíamos por la estética griega de Aristóteles que en la relación sujeto-objeto, el objeto siempre tendrá una realidad y una conducta independiente del sujeto que lo observa. Y por otro lado, resulta que podemos describir lo observado sin llegar a conocerlo.
Entonces “por descarte” nos queda que el único sendero para conocer la esencia, el corazón de otro ser es intuitivamente, tal vez a través de la poesía.
Como sostiene el señor Bohr- nos encontramos ante la paradoja del “gato de Schrödinger”
Yasmin dice: Esperando la energía dormida en la trama eterna de la vida irrreal o la fantasía de un árbol despierto. Sabemos que un cuerpo no existe sin la medida precisa entonces las ideas, el ser se quedan sin cuerpo y el cuerpo deviene un mar de olas infinitas…
Por Descartes: es un libro de poemas organizado en tres capítulos y relata un viaje sobre las distintas divisiones. Divisiones internas que luego van más allá de la piel, de nuestros cuerpos. El título evoca a través de un juego de palabras al filósofo francés René Descartes quien fue el primer pensador occidental en plantear el problema de la división cuerpo/mente.

Y descartar es también una forma de decidir: descartamos todo lo que no es, lo que sobrevive es verdad. Esta poesía entonces –frente a la Odisea de la existencia- recita una respuesta: la integración de los opuestos como posible solución.
Muchísimas gracias Yasmin Navarrete por compartirnos tu visión poética de la travesía del ser en la existencia.

Jorge Calvo
Escritor
Representante de SIGNO Editorial
Santiago, 23 enero, 2018.
Nota: El día 23 de enero, fecha en que se presentó este libro coincidió con el fallecimiento del poeta Nicanor Parra.


Yasmín Navarrete Díaz se presenta a si misma:

Nací un 20 de Enero del ’87, durante un período de transición social.

Crecí motivada por la belleza de la ciencia, gracias a mi padre y a los constantes Icaritos que traía a la casa, los cuales no dejé de leer cuando muy pequeña.

Yasmín Navarrete Díaz

Me formé en un colegio de monjas, luego en el emblemático colegio Carmela Carvajal del cual agradezco su sistema de formación laico y la diversidad de personas con las cuales compartí: de distintas clases sociales, de distintas comunas y etnias. Sin embargo la riqueza del colegio se veía empobrecida (en aquellos tiempos) por su sistema cuasi militar de educación, donde poco se podía opinar, más bien obedecer. Inevitablemente la poesía nace como una respuesta de vida ante la rigidez de sistemas que no son capaces de ver la plasticidad y el cambio natural en todas las dinámicas sociales… En cualquier dinámica compuesta por seres vivos: la vida es cambio y adaptación, pienso que cuando deja de serlo, se rigidiza, ergo, muere.

Luego entré a la Universidad de Chile donde finalicé mis estudios de magíster en Física, siempre ligada a la poesía a través de la escritura constante.

Así fue como junto con finalizar mi tesis, finalicé mi primer libro de poemas “Fuera del equilibrio” en alusión al desarrollo científico de un famoso físico llamado Ilya Prigogine que habla de la irreversibilidad en procesos termodinámicos… del paso del tiempo a la materia, entre otros temas.

A partir de la física que observa la naturaleza desde un ojo incorpóreo sin formar parte de la experiencia de observar, me fui acercando cada vez más a los sistemas vivos, motivada por el funcionamiento de la mente e incluso el de la consciencia a la que siempre vi como un espejo de la naturaleza. De este modo comencé mis estudios en neurociencias en la Universidad Católica de Chile y luego proseguí con un doctorado en la Universidad de Grenoble, Francia.

En esta deriva, en este devenir del cual lo improbable se volvió inevitable, puedo decir que aún me encuentro estudiando… Espero no terminar de aprender.

Por Descartes

I.
El amor une dimensiones,
que también separa por amor,
porque la física es tan natural
que los materiales brotan de la Tierra
y los mejores instrumentos los tenemos en el cuerpo.

ESTRELLA OSCURA

Y el agujero negro danza buscando el amor en otros universos perdidos,
esa estrella dormida en otras dimensiones,
en toda esa gravedad,
su propia oscuridad.
Es el sol muerto y vivo,
perdido en la mente de un ciego.

CONTRADICCIÓN INICIAL

Ser y no caber en cotas estructuras preestablecidas.
¿Dónde está lo profundo cuando deja de ser oscuro?

DESPERTANDO
Esperando vacío en un sitio desolado,
esperando la energía dormida en un tejido enredado,
pasado en la trama eterna de la vida,
vívida,
vivida desde la sombra y la oscuridad se enciende por acción al miedo inmemorial.
Las memorias sordas me golpean el pecho sediento de ser,
sediento de sed,
de un mundo apartado,
irreal en la fantasía de un sueño,
en la fantasía de un árbol despierto.

INMATERIAL

Si tengo los respiros en mi sangre.
Si repito el sonido sin verte.
Si te hablo sin hablar,
si te saco del cuerpo las ideas,
si las ideas se quedan sin cuerpo.
Si te miro sin ojos,
si te toco sin piel y lo físico se despoja de esta hiel.
La verdad que no es física ni espiritual,
que no es uno sin otro.
Que no somos dos cuando somos uno,
que no somos uno si nos separamos
Dos, división/ Uno, une
Y dos como resultado de uno en uno.
Cuando mi sangre se paraliza en mis receptores,
se vacían de tanto inhalar deseos.
Como si el globo explotara de silencio,
como si el globo estuviera lleno de nada por nada.
No existe,
sin la medida precisa,
el momento correcto.
Siempre es el momento correcto cuando siento,
siempre la mente silente se encuentra al centro.
Es la Tierra inviolable,
es su seno sinuoso.
Que es la muerte de todos los días y la vida que nace de morir siempre,
y la Tierra que nos ata en su gravedad.
La insoportable levedad al escapar siempre.

OBEDIENCIA

Miedo a ser.
Obligación de ser.
Miedo a olvidar,
es antinatural.
Miedo a sanar.
Dónde estás, amor,
dónde estás corazón celoso,
lleno de intentos guardados en un cajón.
¿Será el síntoma?
La propia desesperación de los años,
de esa información guardada detrás de tantos temblores.
Miedo a crecer,
dejar de parecer…
Perecer en medio de un desierto de oraciones áridas.
De años de obediencia ciega.

UN COAN

Suenan campanas,
¿Con cuántas alarmas se despierta?

ANTES DEL VERBO

La serpiente,
la coincidencia tal cual nace la casualidad de conocernos,
cuando nos vemos y sentimos tantas reacciones que no controlamos.
Nació la obliteración de mi nerviosismo,
de mis sonidos frágiles,
desafinados.
Las reacciones pensadas,
el pensamiento hablado.
Las horas en tu pieza.
Ella… Sola,
ella inmensa como la oscuridad.
La transformación por miedo a seguir moviéndome y entregándome como nunca lo hice,
como quisiera pensarlo.
Vivir los sentimientos como dejándonos bailar por ellos,
que dirijan los pasos y si son descoordinados que el baile se traduzca en un largo vuelo,
en un largo dolor si ha de serlo.
El dolor más perfecto que expulsa la coordinación de nuestros besos,
de nuestros miedos,
de nuestro vértigo,
de la sangre en la perfección de la sangre.
La perfección de nuestros mundos superpuestos.
El miedo, el miedo a perderlo,
el miedo a los espejos,
tratando de verme en ti,
tratando de olvidar,
de olvidarme, de olvidarte.
La música sigue sonando,
el amor sigue creciendo.
No quiero volver a la razón.
No quiero buscar más nombres…

Stgo..23 de Enero 2108

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