Museo de la Memoria celebra natalicio de Harald Edelstam con presentación de memoria poética: La libertad no es un sueño

Edgardo Mardones y Jorge Calvo – Signo Editorial-

Por el equipo de cactuscultural.cl

En el auditórium principal del Museo de la Memoria, en la ciudad de Santiago la tarde de ayer miércoles 24 de abril, tuvo lugar una hermosa y emotiva ceremonia de presentación del libro de memoria poética: La libertad no es un sueño. El acto es el primero de una serie de eventos con los que La Corporación Harald Edelstam y la Embajada de Suecia conmemoran el natalicio de quien fuera el Embajador de Suecia en Chile; Harald Edelstam, también conocido como “El clavel negro” quien estuvo a cargo de la embajada de Suecia en los últimos tiempos de Salvador Allende y los primeros meses de la tristemente célebre dictadura que encabezara el dictador Augusto Pinochet, momento en que, comprometido como era con los derechos humanos, no vacilo en arriesgar su integridad física para salvar vidas humanas.

Sra. Eva Zetterberg, Embajadora de Suecia en Chile
Alexis Vega Signo Editorial

  Al evento, enmarcado por una gran presencia de público, asistieron diversas personalidades como; la Sra Eva Zetterberg, actual embajadora de Suecia en Chile, Rossana Dresdner, escritora y presidente de la Corporación Harald Edelstam, los poetas Jaime Quezada y Jorge Montealegre, el cantautor y primera voz del Conjunto Aymara, Genaro Prieto acompañado por el dúo Galo y Rodrigo, una dramatización de poemas anónimos efectuada por Cecilia Maldonado y la presencia de Edgardo Mardones quien junto a Raúl Silva-Cáceres, compilaron el libro, que para su edición definitiva en español conto con la colaboración de Jorge Calvo, escritor. El acto fue conducido por Alexis Vega, de Signo Editorial.

A continuación Cactuscultural.cl reproduce las palabras que Jorge Calvo, autor y editor pronuncio en la ocasión:

Estimadas amigas y amigos: Muy buenas tardes…!

En esta oportunidad me dirijo a ustedes como escritor, pero además lo hago también como editor que ha contribuido a publicar este bello libro que en sí mismo es una memoria poética… Y también es un honor y motivo de orgullo para nosotros que la presentación de este libro se conecte con un homenaje al que fuera embajador de Suecia en Chile; “el caballero” Harald Edelstam, conocido como “El Clavel negro”, que en un momento particularmente difícil y peligroso no vacilo en arriesgar su vida para salvar de la muerte a muchos seres humanos.  Como todos bien conocen este año -2013- se cumplen cuarenta años desde el Golpe de Estado que, desplegando una violencia desmedida puso fin al Gobierno de la Unidad Popular encabezado por el Doctor Salvador Allende e instauro en el país una dictadura que se prolongaría casi dos décadas.

Rossana Dresdner, de la Corporación Harald Edelstam.
Eva Zetterberg, Embajadora de Suecia en Chile Edgardo Mardines, autor original del libro (junto a Raúl Silva-Cáceres)
Jorge Calvo, escritor y editor.

Tanto las personas mayores aquí presentes que vivimos aquel periodo, así como los jóvenes, de generaciones posteriores, de seguro, hemos tenido oportunidad de ver en las noticias o leer en periódicos o libros, y escuchar comentarios de lo que entonces sucedió.

“Hombre del Sur”- Genaro Prieto

Quienes suelen referir aquellos dolorosos hechos, llámense periodistas, historiadores o sociólogos suelen usar un lenguaje frio y seco, que congela y establece una distancia con el temor y el dolor que experimentaron las personas enfrentadas a la represión. También los políticos, cuando se refieren a aquella terrible época, suelen usar frases agresivas, con el objetivo de establecer o deslindar responsabilidades; culpables o víctimas. Y, toda esta fraseología normalmente lo único que consigue es mantener vivo el conflicto.

Jean Paul Sartre: escritor y filósofo francés, en su libro “La República del silencio”, sobre los días de la ocupación alemana de París, escribió: “Los diarios, los documentos escritos, los libros de Historia refieren la ocupación nazi de Paris perfectamente pero ninguno de estos textos consigue transmitir-transferir el miedo- que a uno lo invadía cuando en medio de la noche y del toque de queda se escuchaba un automóvil detenerse ante el edificio, los golpes de las portezuelas al cerrarse, y las voces de mando y el sonido de las botas subiendo las escaleras”

Los lenguajes especializados normalmente olvidan esta dimensión humana de las vivencias y pensamos que precisamente de eso se trata, eso es lo que hemos querido rescatar en nuestra labor como editorial. Ingresar a la esfera íntima de las personas que solo adquiere una dimensión real a través del lenguaje poético. Es indudable que no nos afecta del mismo modo una noticia leída en el periódico que la lectura de una carta que alguien nos dirige; el lenguaje de una carta a veces nos permite atisbar el alma de ese otro ser humano y comprender aunque sea en parte lo que siente, y un poema hace posible esa empatía.

Que un grupo de personas, de diversas nacionalidades, que desde distintas ciudades europeas, luchaban por la defensa de la cultura chilena, decidieran, aceptar el desafío de recopilar lo que escribían tanto escritores conocidos chilenos como seres anónimos muchas veces presos e intentar, hace 35 años, traducir y dar a la luz este trabajo, es un testimonio de lo mejor que puede existir en nosotros como seres humanos; el solidarizar con gente que sufre. Y que precisamente la tarde de ayer, en un país tan lejano como Suecia, Anette Fürst encontrara entre sus viejos papeles la imagen de la portada que ella misma diseño para la versión en sueco de este libro y la subiera a Facebook  nos habla de lo serio que se tomó esta labor.

“Laura” Galo y Rodrigo

Es eso lo que buscamos preservar; no solo las palabras cruelmente bellas que contiene este libro, sino también la fuerza que motivo a tantas personas a contribuir para que este trabajo existiera. Su pasión y su solidaridad. Tal como dice el famoso verso de Jhon Donne: No preguntes por quién doblan las campanas. Las campanas doblan por ti.

Birgitta Leander Raúl Silva-Cáceres

A continuación me gustaría citar a Raúl Silva-Cáceres; principal compilador de esta memoria poética, que en su prólogo señala:

Aquí se alternan las voces de poetas que viven en el exilio y son conocidos por su actividad poética, y otros que han querido guardar el anonimato porque habitan y trabajan en el interior y tratan allí de desarrollarse como pueden. Las voces más importantes son, sin duda, las de los poetas espontáneos que escriben desde los campos de concentración y de las cárceles y cuentan de esas experiencias terribles. Todos ellos le han devuelto a la poesía una antigua y prestigiosa función: la de contar sucesos y conservar en la memoria colectiva, la historia de estos años siniestros.

Y unos breves versos escritos en el campo de concentración de Chacabuco

Sucede que mañana /  tampoco estaré en casa / Recorrí los caminos que pisan los humildes, / Hablando de la vida sin miserias,/

Expliqué que el trabajo dignifica/ Que no hay pan sin espiga ennoblecida / Por la semilla que sembró en la tierra / Una mano sencilla.

Por eso, entre otras cosas, / Sucede que mañana tampoco estaré en casa…   


Estas son las voces de las victimas…

Cecilia Maldonado…Dramatizacion

Y, aquí, en esta ceremonia se las entregamos como se entregan las cosas esenciales; de mano a mano, de corazón a corazón, de sangre a sangre. Muchísimas gracias.

Jorge Calvo, escritor y director de Signo editorial

Fografias Gentileza de  Juan Moreno Duhamel.

 

One Response to Museo de la Memoria celebra natalicio de Harald Edelstam con presentación de memoria poética: La libertad no es un sueño

  1. No me alcanzan los brazos pàra reunir a todos mis amigos de los 80 en un caluroso saludo. Más aún junto a personajes tan significativos como estas damas europeas. De Edgardo tengo esa “Caperucita” que llegó del hielo. Y de Genaro Prieto junto a Genaro Sandoval, una grabación casera de voz cuando nos acompañaron al término de una etapa del grupo de poesía, allá en la Morada de las Sombras. De Jorge, sólo me quedo mudo de emoción, aunque ha engordado tanto que no sé si podré abrazarlo.

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