Miguel De Loyola – Narrador Chileno

 

Un narrador chileno que en sus propias palabras describe la generación de la cual forma parte:

 “El problema real lo tenemos todavía hoy aquellos que en los albores de los ochenta no éramos todavía ni chicos ni grandes, y estábamos en la edad oscura de la transición a la vida adulta, donde se vive bajo el imperio de la oscuridad. Todavía teníamos sueños, miles de sueños, sueños grandes, posibles e imposibles. Pero nuestros sueños no tenían ninguna otra posibilidad más que seguir siendo sueños cuando gobernaba el dictador, pero después que se fue igual se fueron añejando, perdiendo su frescura y su sabor. Aún así, algunos sobreviven, y son estos sueños los que han ido creando pequeñas cofradías, pequeños círculos de amigos, corporaciones culturales para que esos sueños sobrevivan en medio de un mundo “globalizado”. Porque el nuevo oficialismo tampoco los consideró, y nuestra sociedad sigue marchando al un, dos, tres, cuatro del neoliberalismo sin mercado regulado, donde el hombre no es más que un consumidor, un sirviente, un esclavo que alimenta el sistema, gracias a esas necesidades inducidas por los intereses de los peces más gordos del planeta.”

Leer un cuento

 

El escritor llega temprano, preparado para leer. Le han pedido ser puntual, habrá mucho público. Por eso denota nerviosismo cuando ingresa a la sala, pero viene reconfortado por la idea de leer su obra más reciente. Ha estado escribiendo cuentos eróticos, y eso agrada al lector, le han dicho. El erotismo está de moda, y la gente sigue las modas,  hipnotizada, sin cuestionarse, como cerditos bíblicos hacia el barranco.

Sin embargo, ya son cerca de las 19:30 y no llega nadie. El escritor pregunta tímidamente si hicieron las invitaciones respectivas. El organizador confirma, aunque de manera vaga.

Tal vez no las hizo, es lo usual en estos casos, piensa el escritor.

O tal vez sí, y eso fue todavía peor, reflexiona. Su obra y su nombre no figura en ninguna parte. Sus libros no han sido comentados en la T.V., tampoco en radios, diarios y revistas.

Entonces comienza a sospechar, la muchedumbre no ha venido por eso, dice en voz alta.

Además, hoy la gente pasa ocupada en cosas muy importantes, rara vez se ve público en las presentaciones de libros, salvo aquellas personas vinculadas afectivamente al autor, o comercialmente al editor, o culinariamente con el coctel.

Pero, a los lectores verdaderos, ¿Quién los conoce? ¿Acaso existen todavía? ¿Alguien los ha visto alguna vez? Se pregunta sorpresivamente el escritor, aunque la pregunta la ha formulado en otras ocasiones, en la soledad de su cuarto, y también durante otras lecturas donde impera la misma soledad.

Aún así, sorpresivamente, a las 19:45 en punto, el escritor toma su lugar frente al micrófono y comienza a leer.

Aparte del organizador no hay nadie más. Están solos los dos, y se siente el vacío existente en el interior del auditorio.

Sin embargo, el escritor mira hacia el público inexistente, y continúa leyendo, ahora con fuerza, con mayor vehemencia, sin importarle nada, lee como si la sala estuviera repleta de gente, al punto que sorprende al propio organizador del espectáculo, quien en algún momento, llega a ver la sala atestada de público.

El escritor bebe un sorbo de agua, se acuerda de la sonata de John Cage, 4´33¨, y continúa, inmutable, hasta terminar de leer su relato.

 

 

El discurso del escritor

El Escritor ha sido invitado a dar un discurso a la universidad más importante. Debido a los problemas del tráfico, a los embotellamientos, a la mala movilización, llega con algunos minutos de retraso. Pero no importa, ya no hay tiempo para explicaciones, le dicen, mientras lo conducen apresuradamente por un pasillo en dirección al auditorio.

La sala se encuentra atestada de público, y pocas veces el Escritor ha visto tanta concurrencia.  Y aunque viene provisto de un cartapacio con su discurso, se asusta una vez frente al público, lo asaltan las dudas.

El Presentador le pasa el micrófono, una vez hecha las presentaciones de rigor, mientras el Escritor  advierte, al igual que en otras ocasiones, que hay cosas demás dichas por el Presentador. ¡ a quién puede importarle realmente los títulos de mis obras anteriores y esa alusión a mis supuestas publicaciones en el extranjero! Exclama.

Y entonces resuenan algunas carcajadas y los aplausos convencionales.

Se produce una pausa, un silencio, y el Escritor toma finalmente la palabra.

La primera reflexión que quiero hacer, dice. O mejor dicho, esta vez quiero comenzar con una pregunta. ¿Están dispuestos a oír la verdad? Pregunta el Escritor sin dejar de mirar al auditorio, tratando de observar el primer impacto causado en sus oyentes, pero no puede, debido a la miopía.  Porque la verdad, continúa, como ya saben, no deja contento a nadie, y por eso los escritores optamos por la mentira. Sólo de esa manera nos granjeamos audiencia.

Se oyen otra vez risitas entre el público.

La verdad genera enemistades, continúa. Ya lo hemos visto a lo largo de la historia. Quien dice la verdad corre muchos riesgos, y el peor de todos es el de ser rechazado. A nadie le gusta que le digan cuatro verdades, advierte.

Otra vez risas entre el público.

Tenemos el caso de los profetas, de los sabios y de los mismos docentes, que apelan al decir verdadero, a la veridicción, exponiendo muchas veces su prestigio y hasta su vida misma.  Muchos fueron a la hoguera por decir la verdad. Otros, optaron por beber la cicuta, tras negarse a no decirla. En cambio los escritores buscamos otra forma para expresarnos. Una forma disuasiva, una forma envolvente y encubierta, nos disfrazamos, usamos caretas…

Ahora un silencio sepulcral invade repentinamente el auditorio.

Precisamente para no ser rechazados, continúa el Escritor, sino aclamados, e incluso, admirados.  Nosotros, los escritores, sabiendo del peligro de la verdad, optamos por disfrazarla con mentiras. Eso da mejores dividendos. Ya ven ustedes, por tomar un ejemplo, y acaso el mayor ejemplo en nuestra lengua es el Quijote, donde, sabemos, reina la mentira. Esta obra es la prueba más contundente de lo que estoy tratando de abordar. En consecuencia, nos gusta más la mentira que la verdad, porque la verdad duele,  provoca y desconcierta. En cambio la mentira agrada y satisface. Podríamos decir entonces que la mentira es dulce y la verdad agria. Esa es la cuestión.

El auditorio comienza a inquietarse. Se oyen carraspeos, murmullos y algunos, incluso, comienzan a retirarse silenciosamente de la sala.

Yo, dice el Escritor, que ha notado el desasosiego del público, en esta oportunidad estoy hablando de una verdad inquietante, estoy confesando la verdad de la literatura. Una verdad que no agrada a quienes se han retirado, ni tampoco a los que aún permanecen en sus asientos. Les estoy diciendo entonces que la literatura no es más que una gran mentira, y que todos mis libros son en definitiva una forma de expresar la verdad por medio de la mentira, porque no existe otra manera de hacerlo sin provocar incomodidad a quien la dice y a quienes,  en este caso, leen o escuchan.

El Presentador se incomoda en su asiento, mira el rostro perplejo del Decano, a los profesores presentes, quienes han insistido en traer al Escritor a la universidad, pero que ahora las expresiones de sus rostros le insinúan claramente a él, al Presentador, que lo corte, porque sus palabras incomodan. Entonces intenta arrebatarle el micrófono al Escritor, pero éste, haciéndose el desentendido, lo ignora y continúa su discurso.

El discurso del Escritor, es el título de esta conferencia, indica finalmente. El discurso del Escritor, vuelve a repetir, para que no lo olviden, explica. Los escritores somos mentirosos, concluye, devolviendo por fin el micrófono al Presentador.

 


Un narrador chileno oriundo de San Javier, región del Maule.

Realizó sus estudios universitarios en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde se tituló de profesor de Estado con mención en Castellano en 1981.

En esa misma casa de estudios, obtuvo sus primeros premios literarios como cuentista joven (1978,1980 y 1981).

Primer lugar en el concurso literario de la revista La Bicicleta (1981).

Participó en el Taller Literario de Roque Esteban Scarpa y Alfonso Calderón.

1984 a 1986, forma parte del taller del Premio Nacional de literatura José Donoso.

1992 obtiene el grado de Magister en Letras con mención Literatura, en la Pontificia Universidad Católica de Chile, con su tesis Crítica de Ignacio Valente a la Narrativa Chilena.

Desde 2001 es secretario de redacción de la revista Argentina Proa, fundada en 1922 por Jorge Luis Borges, donde escribe regularmente artículos de crítica literaria.

Ha publicado un centenar de artículos de crítica literaria en diversas revistas de Internet.

2005 conformó delegación para el congreso de escritores Al Sur de la Palabra, en la ciudad de Puerto Montt.

2006 conforma equipo de escritores invitados por la fundación Mempo Giardinelli al  XI Foro por el Fomento del Libro y la Lectura en la ciudad de Resistencia, El Chaco, Argentina.

2006 gana Beca de Creación Literaria del Fondo Nacional del Libro, con el proyecto de escritura Cuentos del Maule.

2007 es invitado por la Fundación Patiño a encuentro literario en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Presenta su ensayo Las fortalezas del ingenioso hidalgo Don Quijote de La mancha.

2007 el diario electrónico español La Insignia.org, publica en sus páginas sus artículos de crítica literaria.

2008 invitado al congreso de Minificción en la ciudad de Neuquén, República Argentina.

Algunas de sus obras han sido traducidas al francés y al inglés.

 

Libros publicados:

 

  1. Ediciones Mar del Plata publica su libro de cuentos: Bienvenido sea el día.
  2. Editorial Lom publica su novela Despedida de Soltero.
  3. Bravo y Allende editores, Publica su libro: Cuentos del Maule.
  4. Bravo y Allende publica su nouvelle: El deserendo.
  5. Bravo y Allende publica su libro de cuentos: Esa vieja nostalgia.

2012 Editorial Proa publica en Buenos Aires Cuentos Interprovinciales.

2013 Editorial Proa publica en Buenos Aires, Pasajeros en tránsito.

2013 Editorial Niram Art, publica en España su novela El estudiante de literatura.

  1. Editorial Piélago publica su novela Presuntos implicados.

 

Correo electrónico: deloyola@hotmail.com

migueldeloyola@gmail.com

 

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