María -Tango 1945

 Horacio Ferrer  escribe en  ” El libro del Tango” Arte popular de Buenos Aires

Cátulo es ante todo bueno, en el ancho de sus evocaciones

“Todas las noches, en casa, después de la cena papá nos hacia recitar a Rubén Darío, y Azul y Prosas profanas eran nuestras últimas oraciones para irnos a la cama confortados de poesía. Otras veces nos hacía emplanar ristras endecasílabas bajo la tutela de su pasmosa facilidad de verificación, y ese aire de rimas y maneras estróficas, desde una silva a una octava real y al metro casi conversados de los romances lo respire desde chico”
Y a continuación agrega.
Músico antes que poeta jamás se despeja del músico, que entremezcla un cordal de *Berchstein*  a los fierros de su vieja Underwood sus estrofas quedan como sonorizadas por un canon armónico ordenador invisible de su invisible rimero-
Hasta enjugados en música o leídos en voz alta, los versos de Cátulo Castillo cantan del atando su congénito melodismo

“Tus ojos eran puerto que  guardaban ausentes…”

* se refiere a los pianos  Berchstein.. haciendo una metáfora con su maquina de escribir que usaba Cátulo Castillo

 

 

Interpreta Genaro Prieto –  Con las Guitarras de Galo Ugarte y Alexis Cordero

 

María
Tango 1945
Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo

Acaso te llamaras solamente María..!
No sé si eras el eco de una vieja canción,
pero hace mucho, mucho, fuiste hondamente mía
sobre un paisaje triste, desmayado de amor…

El Otoño te trajo, mojando de agonía,
tu sombrerito pobre y el tapado marrón…
Eras como la calle de la Melancolía,
que llovía…llovía sobre mi corazón..!

María..!
En las sombras de mi pieza
es tu paso el que regresa…

María..!
Y es tu voz, pequeña y triste,
la del día en que dijiste:
“Ya no hay nada entre los dos..”

María..!
La más mía..! La Lejana..!
Si volviera otra mañana
por las calles del adiós..!

Tus ojos eran puertos que guardaban ausentes,
su horizonte de sueños y un silencio de flor…
Pero tus manos buenas, regresaban presentes,
para curar mi fiebre, desteñidas de amor…

Un Otoño te trajo..! Tu nombre era María,
y nunca supe nada de tu rumbo infeliz…
Si eras como el paisaje de la Melancolía,
que llovía…llovía, sobre la calle gris…

Parte del programa Los Escribidores
de la Revista de Literatura Virtual LAKUMA PUSAKI
www.poesias.cl

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