Los Artistas y el Alma de Chile

Por Gustavo A. Becerra
gonzalo-rojas
A medida que se agudiza, como lo que sucede en nuestro país, los miembros de la sociedad empiezan a perder la fracción de confianza -que todavía no estaba dañada- en las instituciones y este hecho, por reacción en cadena, corroe los cimientos frágiles de la democracia y la convivencia. Cuando las sociedades, en todos sus estratos, viven crisis tan profundas como las que ahora padecen, incluida la crisis de confianza y la espiritual (que es definitiva y terminal), no queda otro recurso que echar mano a las reservas morales.

Aunque no quieran dudar los sujetos sociales, les cuesta creer lo que el otro manifiesta o, al menos, considerarlo como verdadero o real. Donde la crisis se manifiesta con mayor radicalidad es en los medios de comunicación: las noticias parecen abiertamente manipuladas por los dueños de los medios, en su desarrollo no consideran y no contemplan aspectos que parecen significativos al colectivo (y esto se hace más evidente con las noticias relacionadas con los movimientos sociales), y como corolario la ideología y los entrevistados son casi siempre los mismos y obedecen a una misma matriz social.

De la misma manera la duda como la corrupción se instala en las comunidades, y se vuelven casi imposibles de erradicar. Si llegan son para quedarse- sentencian. La situación de incertidumbre, ante ese clima de desconcierto, se generaliza y pequeños gestos de desavenencias son considerados por otros, como una abierta declaración de guerra. Ante ese panorama deshumanizado los síntomas son evidentes y la comunidad busca auto-remediarse.

Con motivo de la celebración de los 100 años de Gonzalo Rojas, un grupo de personas bien intencionadas creyó conveniente convocar a los poetas para escucharlos, porque a su juicio de los organizadores, ellos y los artistas en general son capaces de escribir y cantar el alma de Chile.

Los que tienen el poder de la palabra profética y la sabiduría, dicen: “es necesario volver a mirarse en el otro, para re-conocerse”. Desde mi escritorio, pienso que no hay otro gesto de amor social tan grande como éste: durante un mes, en diversos centros culturales, en forma gratuita algunos poetas y cantores leerán sus poemas y cantarán sus canciones.

gustavo-adolfo-becerra1-858x1024Gustavo Adolfo Becerra :Escritor,poeta y cineasta chileno (1947). Ha sido director general de la Gran Gala sobre Neruda realizada en el Teatro Nacional de Costa Rica, jurado del X Festival Internacional de Cine de Costa Rica, agregado cultural de Chile para Centroamérica, encargado de Comunicaciones del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) de Chile, asesor del ministro de Agricultura, director de la Casa de la Cultural “Anáhuac” del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y coordinador ejecutivo de la Vicaría Esperanza Joven, en el Arzobispado de Santiago. Ha trabajado como director, director de arte y guionista en las películas y videos Dance of Hope, Mis amados valles, Concierto en Montegrande, AIDS, Lo que queda del Paraíso, Música ríos y calles y Con Neruda en el corazón.

One Response to Los Artistas y el Alma de Chile

  1. Jorge M. Villalobos Gálvez dice:

    Sacar a pasear a la poesía cuando el hombre se cae a pedazo no es para lo que estamos llamados. La poesía no es el idioma catártico del confesionario, ni el discurso políticamente correcto que solo le sirve a algunos para blanquear la conciencia. Necesitamos más que eso. Si entre el amor y el odio se encuentra la indiferencia, la indiferencia es el arma homicida con que nosotros nos estamos matando recíprocamente, y con ese delirio de poder y grandeza asesina acabando con todo lo que nos rodea.
    Sentir y contemplar, ni se tranza en la bolsa, ni se encuentran en el mercado, se encuentran en la lira de Gonzalo Rojas o como se llame el poeta anónimo, porque la poesía es como la madera que nunca llega a morir. Entonces, no será la hora de volver nuestra mirada a las escuelas y liceos. Sensibilizarse, para un niño le puede costar menos que aprender a utilizar la tabla Pitagórica
    ¿Por qué no entonces tocar esa fibra vital?; comprender el idioma de los pájaros que en la ciudad agonizan, de una corriente de agua en un arroyo subterráneo, del murmullo de la naturaleza que libra su propia batalla, de la música que se pasea frente a nuestras propias narices, del ritmo secreto del caos, del latido de los colores, y del fin último del hombre sobre la tierra. Seremos hombres en la medida que reconozcamos que somos poesía.
    Jorge M. Villalobos Gálvez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *