“Levantarse del ataúd como un vampiro cuando suena el reloj digital…”

Omar Pérez Santiago y Clemens Altgård


El miércoles 31 de mayo del presente año 2017, en el salón de honor de la SECh., al caer la tarde, en una concurrida ceremonia que a ratos adquirió ribetes de una fiesta chileno-sueca, con la presencia de jóvenes suecas que leyeron poemas de actuales poetas femeninas que destacan en Suecia, el acompañamiento de las canciones interpretadas por Pablo Calvo y la presencia de connotados escritores, hicieron uso de la palabra el destacado poeta Sergio Badilla Castillo y el narrador, cronista y traductor Omar Pérez Santiago en la presentación del volumen de poemas titulado “NO – MUERTO”, traducido por el propio Omar Pérez Santiago y escrito por el poeta sueco Clemens Altgård, integrante de la ahora legendaria Pandilla de Malmö.

CACTUSCultural.cl se complace en ofrecer como primicia algunos de los poemas que componen el libro y las intervenciones que con motivo de la presentación hicieran el poeta Sergio Badilla Castillo y el narrador Jorge Calvo.

Gravitación

es estar en casa,
es un bolígrafo,
papeles firmados.
Conciencia de la radiación.
O bien: Los signos se hallan en la pantalla.
Vuelven luego al papel.

El balance se logra cuando los ojos están limpios.
Los globos abiertos para: Comentarios
y apoyos e izamientos.
Acciones ordinarias y mejores inversiones.
Los activos son más fáciles de soportar que
el llamado peso de la sabiduría.
Algunos de nosotros morimos de desnutrición
y otros de sobrepeso.
El otro son los otros — condenados a caer.

Sí, cargan a sus recién nacidos,
durante la noche que siguió a la noche.
Aquí tienes tú: La culpa y todos sus componentes.
Una familia.
Una de ellas,
una de las más pobres.

 

Una conversación

Una habitación, una mesa.
y un par de sillas, dos personas,
tal vez un florero,
basta como dirección de escena.

La muerte no es suave y la vida dura …
Especulamos
como si se tratase de la bolsa de valores.

Y cada fe es una auto negación
(Nietzsche dixit en el Anticristo)
Bueno, entonces quizá sea hora
de encolar los modelos de construcción.

Con un par de alas en la mano izquierda
y en la derecha agarrando firme
algo que más parece meterse en líos,
sentarse en los adhesivos, por así decirlo.

En el cajón del escritorio los papeles
no se quejan, y los inconvenientes
se ven bien como gráficos de barras
mientras el día persigue el mañana.

Tan parecido a un film animado
que en el cerebro interior parpadea
donde los antiguos dioses de los meses caen,
en la grava, dando tumbos caen
con las pálidas ninfas del calendario.

Sombras se desplazan sobre el papel
partículas de polvo caen
de tus pestañas,
se filtran por la luz, entre mis palabras.

Tal vez, a pesar de todo, la muerte es suave
entre fragmentos
y otros desechos.

 

Yestergray

Cuando uno empieza a llorar
en la luz roja.
Cuando uno empieza a llorar
en la luz gris.
Cuando uno es gris
en la luz gris.
Ayer fue también un día.
Gris.

—Brillante ripio y esquirlas.
Negarse a ceder ante el peso.
Esto es lo que es.
Aquí deseo ser enterrado.
En vez de triste o
En ninguna parte.

 

No-muerto

Imagina levantarse de tu ataúd como un vampiro
cuando suena el reloj digital
después de una noche sin nombre.
Las cosas están silenciosas, compactas.
Destruido de dolor y forjado a cincel
está el mundo esta mañana.
Las cosmovisiones entran ya en conflicto
al leer los periódicos.
Pequeña ingesta diaria de venenos caseros
lo hace más fácil de tolerar.
Es cuando se trata el espacio de recuperar
y a las cosas por su nombre llamar.

 

 

Sobre una cultura en estado terminal, “NO  –  Muerto”
de Clemens Altgård
en traducción de Omar Pérez Santiago.
Por Jorge Calvo

Presentar este libro “No – Muerto”, poemas de Clemens Altgård, poeta sueco de la ciudad de Malmö, es para mí motivo de profundo regocijo. Con mayor razón si el libro ha sido traducido por Omar Pérez Santiago, quien fue el primer chileno que tuve la fortuna de conocer el mismo día de mi llegada al Viejo Mundo. Y repito que constituye motivo de alegría porque presentar  este libro me permite ejercitar la memoria y recordar aquellos viejos buenos tiempos. Llegue al aeropuerto de Kastrup en Copenhague, alrededor de las cuatro de la tarde un último día de noviembre. Era invierno, hacía un frío de novela, reinaba la oscuridad de la noche, pero como había nevado y aún nevaba, un brillante color blanco repetía las luces de la ciudad otorgando una extraña luminosidad. Yo venía directamente desde el Chile de la dictadura, que en aquel entonces era un sitio doblemente tenebroso, sumido en la paz y la quietud de los campos de muerte. Se vivía bajo constante sospecha. Eran días en que nadie osaba salir a la calle sin cédula de identidad. Yo era amigo de Fredrik Ekelund, periodista y narrador sueco que en los primeros días me recibió en su casa situada en un barrio antiguo del centro de Malmö que con callejuelas empedradas, cubierto de nieve y, a orillas del Parque del Rey, semejaba un villorrio navideño de esos que aparecen en las películas. Muy pronto asomo Omar quien resulto ser vecino de Fredrik y amigos -entre otras cosas le había enseñado el idioma español- Luego llego otro sueco, pintor, de nombre Kalle. Y, al poco rato, proveniente de la calle sonaron las risas y los cantos de unas muchachas que en sueco venían cantando “Yo soy yo, Don Quijote señor de la Mancha…” Aquel día el Teatro de la Ciudad de Malmö había estrenado El señor de la Mancha. En cosa de segundos el ambiente se volvió casi festivo, destapamos algunas botellas, se sucedieron anécdotas traducidas de cualquier modo, bailamos, jugamos ajedrez a cuatro manos, en algún momento salimos al parque y sobre la nieve jugamos a la pelota. Gritamos, corrimos, nos revolcamos de la risa y en ningún momento apareció la policía o llego alguien a preguntar qué carajos sucedía o a presentar algún reclamo. Mi impresión general de aquella noche fue que simplemente, después de tanto tiempo de dictadura, se me había olvidado el sabor y la sensación tan pura y tan absoluta de la libertad.

Sin duda me encontraba en una cultura distinta y eso -pienso ahora- representa lo más significativo a rescatar esta noche; Imperaba en ese lugar y en esa cultura diferente la presencia de la democracia, la libre expresión y la participación individual. Algo por completo distinto a lo que se vivía en Chile. No obstante esa cultura de la libertad con el transcurrir de los años ha ido cambiando. Pareciera que con el tiempo todos nos hemos ido uniformando bajo un mismo manto de muerte.

Omar Pérez Santiago en aquellos días solía reunirse con los poetas que integraban la llamada Pandilla de Malmö, recorrer la ciudad de noche, sus bares y su relajada bohemia discutiendo de esto y aquello, intercambiando opiniones y risas. Aventurando iniciativas para hacer acciones de artes y proclamas. Porque la literatura y la cultura suelen ser intrínsecamente corrosivas, rebeldes y desenfadadas.

De un tiempo a esta parte hemos sido testigos de un lento e inexorable proceso de perversión de la cultura, como tantas otras cosas la cultura también se ha convertido en producto de mercado, se consume en locales de comida chatarra o en el mall. Se fabrica en serie, según una fórmula que da dinero, es de rápida y fácil digestión y, por ningún motivo puede ser irreverente. Todo este actual estado de cosas nos produce la sensación de levantarnos cada mañana en un mundo de zombis. De muertos vivientes, de entes que cumplen una rutina carente de vida.
Entonces aparece este libro “No – Muerto”.

Les puedo comentar que poeta sueco Clemens Altgård aplica sapiencia. Ha leído a muchos, a diversos autores, por ejemplo al portugués Fernando Pessoa, aquel mago blanco que logró llevar conocimiento a pocos, un conocimiento que no es fácil aplicar: Ey, tú, si quieres triunfar, pues, sé tú mismo, haz lo que desees. Y, Fernando Pessoa jugó un histórico partido de ajedrez con el mago negro Aleister Crownley. El argentino Xul Solar vivió en Europa donde fue influenciado por Crowley y regresó a Argentina en 1924. Fue un dispositivo de la relación entre ocultismo y las vanguardias artísticas, se dice que entre otros influyo a Borges. Sucede que también, Clemens Altgård es lector del místico sueco Swendeborg, de la gran finlandesa Edith Södergren, del poeta inglés William Blake, del argentino Borges y de libros inquietantes como el I Ching, el Tarot y la Cábala. Ha leído a todos, a los malditos y las vanguardias. Por supuesto leyó a la generación Beat y todos esos endemoniados que propiciaron la contracultura de los 60, esos que creyeron en Crowley. Y, por cierto, Clemens Altgård es afín al punk oscuro de su generación de los años 80 del siglo pasado, cuando en la bella ciudad de Malmö, una ciudad sueca -donde el viento sopla como si odiara-, descubrió que no tenía otro rol que ser poeta.

Altgård escribe:
Imagina levantarse de tu ataúd como un vampiro cuando suena el reloj digital. El hombre es un ángel caído, sí, pero aún vivo. No – muerto. La muerte es un estado de insomnio. El mundo actual no es un lugar para débiles. E interroga: ¿Cómo era el cielo cuando eras niño? Nacer es morir. Morir es nacer. Agradecido de que otro día ilumine. Hay que salir y hay que caminar. Por otro lado, a dios no se le ora pacientemente. No. Grítale a dios para que se digne a escucharte.

Clemens Altgård habla de esta cultura de la muerte que respiramos hoy día y esa es ya razón suficiente para traducirlo y leerlo.

 

 

La No muerte nos revive.

Por Sergio Badilla Castillo

Este libro del poeta Clemens Altgård con su pasado iniciático en la ahora, ya mítica Pandilla Malmö, el escaldo vuelve a la cordura de retornar a la edificación poética con este libro que tiene un título, que más parece una advertencia, que un lema de encabezamiento de una obra: Odöd, No muerto.

Obra que surge después de un largo, donde el hastío o quizás el spleen de fin de siglo, abatió al poeta, al rebelde que se ensoñaba con el espíritu impetuoso del punk en su silencio nórdico, pero el volcán estaba pletórico de magma y así surgieron estos textos de Odöd, en cuyas entrañas la poesía perdura más afanosa en la tensión entre el lenguaje hablado y escrito.

Y así cuando leemos estos versos de Altgård: “uno parece oír la voz del poeta, como si nunca hubiese bajado del escenario”, señala, a este respecto, la crítico literaria sueca Boel Schenlær, porque muchas personas se inquirían, con interés, durante veinte años, preguntándose cuando Clemens Altgård lanzaría una nueva colección de poemas.

Un dolor subyacente pareciera sacudir al poeta en esta visión que podría resultar pesimista, desde sus inicios, porque está tratando con la muerte desde una no muerte, pero es una figura alegórica que se enlaza desde Aufklärung germánico, pasando por el romanticismo de Goethe, Schiller, Novalis, Hölderling, y por sus contemporáneos nórdicos como Kierkegaard y posteriormente los modernistas Elmer Diktonius, Edith Södergran y Karin Boye. En todos ellos, filósofos y poetas, está presente el rastreo de la muerte, como una actitud alegórica de vida o de no- muerte y es justamente, ese desafío que recoge, como evento de retorno, Clemens Altgård.

Por eso este libro es una alabanza o un agradecimiento a la vida

que transfiere al poeta a la superficie de la creación poética con una vigencia total.

Con una figuración suspicaz, imaginaría paradójica e inflexiones de palabras, Altgård genera una nueva poética. Con interrogaciones y cuestionamientos el poeta marca importantes acontecimientos en esta textura El dolor aparece como una consonancia implícita. “No Muerto” es un momento de tregua, una percepción concreta que probablemente puede subrayar la propia experiencia del lector en ciernes.

No sentirse vivo, es en la No muerte una especie de estado persistente, pasivo del abandono. Cuándo todo decae, todo se corrompe. ¿Qué es lo queda entonces? ¿Cuál es el filamento que nos recuerda aquello que fue vida?

En la página 35 en el poema Siempre el poeta escribe: “Cómo todo se invierte y un sentimiento viene en puntillas como una araña. Sensación en todos los nervios. Como si Newton, el viejo de la manzana, siempre hubiese estado muy equivocado”.

Un crítico sueco expresa que Altgård no quiere pagar el precio de un anuncio de despedida, como Maiakovski, porque su poética busca un renacer desde las sombras, encontrar el camino de la metáfora, de la imagen restituida hacia la vida, con un dejo implícito de posteridad o acaso inmortalidad.

Así en la página 32 el rapsoda se abre camino en la parábola y expresa: “Las líneas escritas difícilmente pueden borrarse, no, están allí como un ejército de hormigas que se ha petrificado en su formación”

De esta forma este libro es un agasajo o una retribución a la esencia de la existencia, porque traba la muerte desde una no muerte.

En la página 37 en el poema No, nos dice, desde la trinchera consonante “Por ejemplo, nos hallamos el uno al otro. No Muertos que escriben desde la angustia adormecida”

Pero aun así subsiste, la idea del peligro de la conjetura que le hace temer que no todo aquello que se festeja o que le permite expresar su regocijo es inocuo, tal como queda explicitado en el poema Espiga;

“Hay corrientes entre las lenguas del breve sol y los prados humeantes allí en el medio de las palabras. Sí, son auténticas cantarelas en la cesta (pero quien sabe a ciencia cierta si no están embrujadas)”.

Sin lugar a dudas, esta obra del poeta sueco que nos convoca esta noche, tan distante de su universo escandinavo, pero tan cerca de la expresión más íntima de la vida que está expresada en las páginas trascendentes de este No-muero, es un libro necesario para adentrarse en la poesía de culto de Suecia

Y termino con unos versos de Clemens Altgård, del poema Jardines colgantes que concluye con una agudeza: “Una garrapata adherida al corazón de dios. Un dios antiguo por lo demás, desgastado y muy cansado. ¿Quién lo eliminará? Ya no hay más ningún tiempo libre”.

El traductor

Omar Pérez Santiago

Escritor, cronista, guionista de cine, traductor y gestor cultural. Estudió en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y, más tarde, historia económica en la Universidad de Lund, Suecia. Llegó a ese país escandinavo  a fines de los años 1970, donde escribió y publico libros, fundo la editorial Aura Latina e hizo una película. Tiene tres hijos.

Su primera novela, Malmö es pequeña, apareció en sueco en 1988, a la que le siguió, un volumen de cuentos, Memorias eróticas de un chileno en Suecia. Desde entonces ha cultivado ambos géneros, además de la crónica, el ensayo y la traducción. En Suecia jugo un activo rol como difusor de la cultura latinoamericana en la región de Escania. Como traductor, ha vertido al español al Nobel 2011 Tomas Transtromer, al danés Michael Strunge y a poetas jóvenes suecos de la ahora mítica Pandilla de Malmö.

Entre sus obras destacan:

·         Malmö är litet (Malmö es pequeña), novela. Malmö.

·         Memorias eróticas de un chileno en Suecia, cuentos, Editora Kipus & Aura Latina, 1992

·         Escritores de la guerra. Vigencia de una generación de narradores chilenos, ensayo, Editorial Universidad Bolivariana, Santiago, 2007.

·         Nefilim en Alhué y otros relatos sobre la muerte, cuentos, Mago editores, 2011.

·         Allende, el retorno, novela, Aura Latina & Cinosargo ediciones, 2013.

Además Omar Pérez Santiago escribió el guión para la película La novia de Borges (1990) sobre un texto del mismo nombre de su autoría.
 

 

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