¡Hasta siempre,Compañero!

Por Edmundo Moure

Dura noticia es, en esta fría mañana de agosto, enterarme de la partida del entrañable compañero y fiel amigo, notable narrador chileno, Poli Délano, a los 81 años de edad. Había nacido en julio de 1936, en Madrid, en las horas previas al inicio de la Guerra Civil Española, cuando su padre, el también ilustre Luis Enrique Délano, cumplía funciones diplomáticas en la capital madrileña.
Una larga vida de viajes, extrañamientos y exilios.
Le conocí personalmente en 1984, cuando regresó de México, para integrarse de lleno a las tareas culturales y gremiales de la Sociedad de Escritores de Chile.
En estas breves líneas, que escribo en medio de honda pena, no hablaré de su trayectoria literaria, ampliamente conocida… Me referiré a su calidad humana, a su limpia y sincera amistad, para agradecer y honrar su memoria:
A fines de 1989, producto de una debacle financiera y de otros avatares ingratos que padecí, hube de marchar a Buenos Aires, en circunstancias y situaciones precarias, para acogerme en casa de Aristóteles España. Poli Délano viajó a la capital del Plata, especialmente, junto a Gabriela, su compañera de entonces, y me tendió su mano generosa, sin aspavientos, con esa franqueza afectiva que le caracterizó siempre. Asimismo, se preocupó de la suerte en Chile de Marisol, mi mujer, y de mi pequeño hijo, recién nacido, José María, haciendo posibles nuestros contactos epistolares.
A tres décadas de esas vicisitudes temporales, hablo de ellas en este medio de público acceso, sólo para estrechar en un interminable abrazo de fraterna gratitud a Poli Délano Falcón.
¡Hasta siempre, compañero!
Edmundo Moure
•VIERNES, 11 DE AGOSTO DE 2017

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