Category Archives: Prosa

El Negro- Cuento

El negro

El “Negro” era un perro callejero que deambulaba por el centro, recorriendo todas las calles que tenían mayor afluencia de público. Por lo mismo, ya se había habituado a las marchas y a la agitación social que comenzaba a despertar por las calles de la ciudad. Hasta participaba en las escaramuzas entre los manifestantes, que en su mayoría eran jóvenes, contra las fuerzas especiales de la policía. Y no es que el Negro hubiera tenido algún tipo de formación subversiva, pero había crecido en la calle, entre los parias perrunos. Más de alguna vez miró con anhelo aquellos perros Yorkshire que, con ropita y correa ad hoc, paseaban junto a sus amos, limpios y bien alimentados. El Negro, sin embargo, sobrevivía gracias a su astucia y a la caridad de la gente.

Se fue con otra -relato-

Por Jorge Miguel Villalobos Gálvez

 se fue con otra

“Era todo un espectáculo de audacia y valentía, para gozo de un numeroso grupo de muchacho que aplaudían a rabiar; animándolos a volver a repetir el arriesgado equilibrismo. Y ante la consternación de nosotros y de otros de sus compañeros, que; enmudecidos, tapándonos los ojos nos negábamos a ver la peligrosa maniobra. Pese a todas las medidas tomadas y a las amenazas de sanciones, no había quién lo detuviera. El más chico, de un año de diferencia, era el más audaz; llevaba la delantera. Su hermano mayor lo seguía, pero eso sí, tratando en todo momento de superarlo en valor y arrojo.”

 

Los Pobres

Por Edmundo Moure

los pobres 00

Los pobres están por todas partes, surgen desde la tierra, quizá porque van a heredarla, como se dijo, aunque no se sabe cuándo ni cómo… Pero así son las profecías, promesas aún a más largo plazo que las de los políticos, esos señores que vienen anunciando la desaparición de la pobreza hace décadas, y si bien las estadísticas, que ellos mismos crean y manejan, afirman que han descendido los índices de la miseria, los pobres –que parecen ser otra cosa que la pobreza- vuelven, sobre todo a las grandes ciudades, se instalan en la periferia y, a veces, como ocurre en Río de Janeiro, trepan a las colinas que circundan la urbe y levantan sus casas a medio hacer, para luego apropiarse de las rúas.

¿Te Acordás Hermano?

Por Jorge Calvo

chino

Que tiempos aquellos… Es verdad que envejezco pero las melodías me conducen de regreso a la fiesta. Y no es que me deje llevar por la nostalgia, pero dime; ¿cuándo vamos a tener de nuevo un club como aquél? El equipo de los años de gloria, cuando el Chino era capaz de pasar goles hasta en la portería del mismísimo cielo, y el barrio completo se reunía a vernos jugar. No había tarde de domingo en que la cancha no se llenara hasta los retopetes. Y nosotros partíamos tempranito con la vieja, sí la misma Margarita, la mía. Cierto que era otra época, estábamos más jóvenes y a ella le gustaba ponerse un vestido floreado que le hacía juego con la sonrisa. En la bolsa metíamos un pollo asado, ensalada de papas y tomates, una botella de vino y nos acomodábamos detrás del arco para verlo volar al Pantruca que se lanzaba, de palo a palo, así nada más, y una vez lo capturaron en esa fotografía para la revista Estadio donde aparecía en una zambullida formidable.

El emisario secreto – Cuento Erótico

Por Jorge Calvo

“… tigresa ella
en su fijeza de mirada lúcida,
fulgor contra fulgor,
y yo dragón hasta la violación imantante….”

Pareja acostada en esa cama china largamente remota, Gonzalo Rojas

   Inquieto contempla el cielo limpio de nubes que la claridad de la aurora va tiñendo de azul. Se inicia el primer día del año y le cuesta mantener los ojos abiertos, cumple una semana viajando a marcha forzada, bamboleándose, adormilado, sobre la montura.

Hasta pronto

Por: Jotaele

Seis de la mañana y el verdugo me despierta con los acordes de mi alarma favorita. Vengo de una mala noche, tengo flojera, maldigo a la rutina y al frío reinante. Permaneceré en mi plácido descanso y le pellizcaré algunos minutos a la jornada que amanece, aunque esto le desarme el rictus al jefe.

El alienígena

Por Jotaele

Conté los segundos como en una final de campeonato del mundo. No es para menos: las vacaciones hay que recibirlas como Dios manda.