Canción  de  otoño -Cuento-Ingrid Guzmán R. 

  Estoy atrapada en el tráfico al final del día. Ansiosa, ofuscada, molesta, busco alguna canción que me distraiga. Navego en el dial y me encuentro sólo con diálogos aburridos. De repente, unos acordes melódicos 

  “Estos días grises del otoño, me ponen triste” ¡Oh Perales!, ¡qué grande que eres! ♫ “Como sopla el viento en las ventanas, como llueve hoy. Como está la calle de vacía, como muere el sol. Estos días grises del otoño me ponen triste y al calor del fuego de mi hoguera, te recuerdo hoy”♫ Me acuerdo cuando era niña y gritaba a voz en cuello con la Pancha cantando sus canciones. ♫“Te recuerdo hoy. A ti, que eres mi vida entera, la brisa de primavera, la claridad. A ti, que sufres cuando me esperas que miras a las estrellas y que suspiras por mí.”♫ 

 En esa época linda, en que los mayores nos obligaban a ponernos parka, botas, bufanda y a jugar afuera, todo el año. Por supuesto, yo me iba directo a la casa de mi amiga. Juntas nos entreteníamos en la calle o en la plaza de la vuelta de la esquina. Qué en realidad –evocándola ahora- no era más que un sitio eriazo con un único árbol y un par de columpios.

Nos gustaba saltar entre los pastelones sin tocar las líneas, o pisar los charcos salpicando a la otra. Al principio del otoño la delicia máxima era cuando la vereda se llenaba de hojas secas y competíamos por quien las hacía crujir primero.

♫“Como arrastra el viento aquellas hojas, como llueve hoy y que torpe vuela por el cielo ese gorrión. Se han quedado mudos esos nidos de golondrinas y sentado al borde de la noche te recuerdo hoy…”♫ – “Mamá ¿Por qué se caen las hojas?” – “Porque los árboles necesitan renovarse para la primavera.” – “Pero la hoja que se cae, esa, ¿no vuelve a salir?” – “La misma hoja no mi niña. La que cae es una hoja muerta.” –

“¿Entonces cuando yo piso las hojas estoy pisando un montón de muertos?” Y con eso reíamos cada vez que nos preguntaban “¿A qué estuvieron jugando?” “Estuvimos pisando cadáveres” contestábamos atascadas de risa.

Eran otros tiempos. Y el dolor me punza al recordarlo “Te recuerdo hoy…” sigue emitiendo la radio. Me aparecen imágenes de árboles desnudos, de nubes persistentes, de la lluvia, los apagones, el callar, el encierro.

Así llegó el invierno.

Se apoderó de la vida del barrio, nubló las miradas, sonaban disparos en la noche, apremiaba el toque de queda, el miedo en los corazones de los adultos palpitaba en sus miradas, una ausencia que se percibía en el silencio y oprimía el pecho.

Vino la lluvia junto con la prohibición de salir a jugar en la plaza, sólo donde sus ojos nos vieran. ♫“Los paraguas pasan lentamente frente a mi
balcón. El reloj se escucha como siempre en el comedor. Estos días grises del otoño me ponen triste y al calor del fuego de mi hoguera, te recuerdo hoy.”♫

Con la Pancha decidimos que jamás el invierno nos había impedido ser felices, así que seguiríamos con nuestros juegos guste a quien le guste. No podían mantenernos encerradas. Vivíamos en nuestra burbuja infantil. Un domingo, después de un sábado lluvioso, nos juntamos temprano para aprovechar los charcos antes que se disiparan.

Recuerdo que era un día blanquecino de sol escondido, de esos que tienen un brillo persistente que te irrita los ojos. Íbamos tomadas de la mano, cantando entre salto y salto hasta llegar a la plaza, la que definitivamente era el paraíso de los charcos.

Al dar vuelta la esquina, ya de lejos pudimos ver el bulto bajo el árbol. ♫ “Te recuerdo hoy. A ti, que eres mi vida entera, la brisa de primavera, la claridad. A ti, que sufres cuando me esperas que miras a las estrellas y que suspiras por mí.”♫

Corrimos hacia él impulsadas por la curiosidad. La Pancha me ganó. Corrió tan rápido que tropezó con aquella mole y a medias risas se levantó pisándola. Cuando yo llegué, picada por haber perdido, miré directo a la sombra bajo el árbol. El bulto tomó forma, vistió ropaje y aparecieron extremidades. La cabeza estaba volteada mirando al columpio. Su piel fea, estaba blanca como día apagado de otoño. El charco sobre el que estaba, era rojo, tan rojo como los copihues de Fiestas Patrias. La Pancha gritó “¡Es un muerto!” y se quedó tiesa. Se puso a gritar como loca, sin poder moverse, sólo salían aullidos y ¡Ah!, ¡Ah!, ¡Ah! de su boca, sin parar. Poco a poco empezaron a llegar los curiosos. La gente de las casas más cercanas reaccionó al llamado de la Pancha. Y ella continuaba gritando. La tiré de la mano. De a poco conseguí arrastrarla, sacarla de ahí. Que se apagara un poco su grito. Mientras tanto, la gente ya había rodeado al muerto. Nos devolvimos corriendo a su casa.

Ahí la dejé llorando.

Regresé a la mía, casi sin respiro y con la cara pálida. Entré derecho a la cocina, donde como siempre estaba encendida la radio. Perales estaba en el dial. ♫ “Te recuerdo hoy. A ti, que eres mi vida entera, la brisa de primavera, la claridad. A ti, que sufres cuando me esperas que miras a las estrellas y que suspiras por mí…” ♫ ♫ “Como sopla el viento en las ventanas, como llueve hoy.”♫ Mi mamá apenas me vio, dejó la cuchara olvidada en la olla y mientras me abrazaba preguntó: – “¿Qué pasa cariño?, ¿qué estabas haciendo?”

– “¡Pisando cadáveres mamá!”.

—–

Ingrid Guzmán Riveros; se declara un bicho raro, porque aunque se tituló y trabaja de ingeniera, no oculta su pasión por las distintas disciplinas artísticas. Y, este caminar la ha llevado a la pintura primero (debuta con exposición individual el 2014), a la fotografía después y finalmente a lo que nos convoca: las letras.

Lectora acérrima de cuanto cae en sus manos desde pequeña, no se dedicó activamente al oficio hasta que en Beauchef (escuela de ingeniería de la U. de Chile), deciden armar un magazine de los alumnos de la especialidad de Computación. Participó como colaboradora al inicio y terminó siendo la editora y directora de la revista.

Con esa experiencia a cuestas, en la empresa que trabaja la invitan a repetir la idea y así nace “El Millenium” que sobrevivió dos años dentro del grupo In Motion.  Corre el año 2015 cuando decide probarse en serio y se incorpora al taller de narrativa Lumen.

Encantada con el sistema educativo de la profesora Ana Cruz, opta junto a otros compañeros por continuar el aprendizaje. Nace el grupo “Los Escritores Imaginarios”. A fines del 2016 lanzan la antología de cuentos “Jueves”.  En el año 2016 se une a la comunidad Lectores En Tránsito, donde participa activamente hasta ser nombrada Gestora Literaria. En el mismo año 2017 crea el Club de Lectura “Mamás Libridinosas” activo hasta hoy.  Luego, en su empresa In Motion crea otro Club de Lectura, actualmente activo.

En el año 2017 realiza con éxito el curso de la DIBAM: “Conducción de Clubes de lectura v3”.

Actualmente, está en proceso de corrección de su primera novela, que espera ver publicada este año. Escribe permanentemente cuentos y microcuento en espera de editarlos algún día.

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